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Las embajadas catalanas, en las zonas más lujosas

El corazón de Manhattan, 30.000 euros de alquiler al mes en París o en la esquina más cotizada de Berlín

Día 04/12/2011 - 05.45h

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El corazón de Manhattan

POR MARÍA G. PICATOSTE

La delegación de Cataluña en Nueva York abrió sus puertas en 2009 con José Montilla como «president». Su sede se encuentra en el piso 26 del número 1 del Rockefeller Plaza, un edificio en el corazón de Manhattan en el que el alquiler de cada metro cuadrado se paga a precio de oro, unos 165 euros al mes.

En la delegación trabajan dos personas: el delegado, Andrew Davis, y una becaria. Davis, el único delegado de origen extranjero, se describe como «americano de nacimiento, catalán de adopción». Según Dolors Aixalà, jefa de Comunicación de la Secretaría de Asuntos Exteriores de la Generalitat, Davis fue el candidato escogido porque «conoce la realidad de los dos países, porque ha vivido y trabajado en Barcelona y conoce la lengua catalana a la perfección». La función de la delegación es buscar socios, contactos y oportunidades de colaboración en Estados Unidos, Canadá y Naciones Unidas. En la actualidad, la delegación está dando prioridad a aquellos proyectos «centrados en ayudar a Cataluña a salir de la crisis», explica Aixalà.

30.000 euros de alquiler al mes en París

POR ALBERT DUALDE

La delegación del Gobierno de Cataluña en Francia tiene sus locales en el número 3 de la rue de la Boetie, frente a la iglesia de Saint-Agustin, en un barrio acomodado de París. La delegación, la oficina comercial, la turística, la oficina del Instituto catalán de industrias culturales y la del Instituto Ramón Llull ocupan dos pisos. En el mismo edificio —donde ahora se encuentran oficinas de empresas como Endesa o Eurotunnel— están por alquilar varios pisos, con un precio medio de unos 15.000 euros mensuales. Con dos pisos, el Gobierno de Cataluña es el mejor cliente de las instituciones financieras que aseguran la gestión.

La delegación gubernamental catalana considera cultura catalana el trabajo de personalidades tan distintas como Paco Ibáñez o Camarón, cuya obra es promocionada este mes de diciembre con motivo de una gira francesa o el trigésimo aniversario de una presencia parisina.

Una esquina muy cotizada de Berlín

POR RAMIRO VILLAPADIERNA

El distinto respeto a la letra de la ley entre españoles y alemanes se pone de manifiesto en la reciente celebración de la Diada catalana en las oficinas del Estado federado de Baden y Württemberg, en Berlín; a la que, por cierto, nadie pensaría en llamar «Representación del Gobierno de Baden-Württemberg», por más que ambas regiones fueran principados y reinos hasta hace un siglo, sino «del Gobierno regional» o federado. En la delegación catalana en la capital alemana —la primera abierta en el exterior— sí escriben sin embargo «Representación del Gobierno de Cataluña». Este empleo sinuoso del lenguaje hizo que ningún representante de Berlín quisiera estar presente cuando en su inauguración Carod-Rovira habló de «lealtad mutua» con la embajada de España. Así, los intentos de contacto oficial directo en el Bundestag y con instituciones han sido parados en seco por los alemanes y diferidos a la embajada española. En las oficinas vienen trabajando una decena de contratados, además del delegado, con rango de director general y sueldo de 87.500 euros.

Junto a la catedral de San Pablo en Londres

POR BORJA BERGARECHE

El «complejo» catalán en la capital británica abierto en 2008 lo forman la Delegación del Govern, el Instituto Ramon Llull y las oficinas de turismo y comercio, que ocupan dos pisos pequeños de un pintoresco edificio antiguo en Fleet Street, una calle cercana a la catedral de San Pablo. El edificio es de propiedad municipal, por lo que la renta es «muy baja», según explica a ABC su delegado, Josep Suàrez, quien trabajó diez años como director de la sucursal del Banco Sabadell en Londres. «El nuevo objetivo es muy claro, fomentar las inversiones catalanas aquí y las británicas allí. Si no pudiéramos demostrar que aportamos valor añadido, no estaríamos aquí», asegura. La delegación emplea a tres personas: un delegado, un subdelegado y una tercera administrativa. Y la oficina de comercio cuenta con otros dos empleados. No facilitan datos de su presupuesto anual, pero sí aclaran que no tienen coche oficial. «Viajamos en transporte público, somos muy conscientes de la necesidad de austeridad».

Bruselas, la «embajada» más oficial

POR ENRIQUE SERBETO

En Bruselas se encuentra una de las delegaciones catalanas más grandes y la que cuenta con mayor reconocimiento legal por parte de la institución ante la que representa los intereses de la Generalitat: el Comité de las Regiones. Otras comunidades autónomas tienen también oficinas en Bruselas, aunque varias han decidido ya cerrarlas (Castilla y León o Asturias) Las instalaciones, situadas en pleno corazón del barrio europeo, a dos pasos de la Comisión y el Consejo, comprenden, además de la delegación, el Espai Catalunya-Europa y las oficinas turística, comercial y de cultura. Su actual responsable, Juan Prat, es un diplomático de carrera, que ocupaba el puesto de embajador de España en la OTAN en la época de los Gobiernos de José María Aznar y cuyo nombramiento sorprendió en medios políticos españoles de la capital europea. Prat carece de de trayectoria nacionalista, por lo que se interpretó que el presidente de la Generalitat ha preferido nombrar a alguien a quien le sea reconocido el título de «embajador» que enviar a un delegado más político, como hacían los anteriores Gobiernos del tripartito.

A la sombra del Obelisco en Buenos Aires

POR CARMEN DE CARLOS

La delegación del Gobierno de Cataluña en Buenos Aires cubre Argentina, Chile y Uruguay. En sus oficinas, tres amplios despachos y una sala de reunión, trabajan tres personas: el delegado, Jordi Font, la delegada adjunta, Florence Jacquey, y la encargada de prensa, Meritxell Díaz Santos. Ninguno aceptó hacer declaraciones a ABC. Las oficinas se encuentran en el Pasaje Carabelas número 344, frente al emblemático Obelisco de la ciudad. En el hall de entrada del segundo piso lucen tres banderas: La de la Unión Europea, la catalana y la de Argentina. La de España brilla por su ausencia. No hay respuesta ni explicación para justificar esta decisión.

A fines de 2009, sin inauguración previa, la «mal llamada embajada», según expresión de los asiduos a la delegación, comenzó a operar, «como lo hacen las del Gobierno vasco y la gallega, porque tenemos competencias y las ejercemos», insisten. El organismo oficial de la Generalitat firma convenios de cooperación bilateral en diversas materias; entre otras, salud, educación, turismo y promoción cultural.

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