La receta de la abuela de ingerir comida caliente y beber zumo de naranja para evitar los resfriados ha sido extrapolada al menú de los primates del parque Terra Natura de Benidorm, acostumbrados a temperaturas altas todo el año.
Los cuidadores, pese a que el clima de Benidorm no es muy frío, han comenzado a alimentar a sus primates -gibones, saimiris, tities y monos capuchinos- con papillas calientes de cereales y leche, así como con cítricos, para reforzar sus defensas.
Como medida complementaria, además, se han activado radiadores eléctricos de bajo consumo y bombillas de infrarrojos que dan calor, pero que «no molestan a los animales por la noche, puesto que no emiten luz».
Los primates modifican «ligeramente» su comportamiento durante el invierno, con un descenso de su actividad, retirándose a sus guaridas y prefiriendo estar «más agrupados». Y no son los únicos: los hervíboros -elefantes, búfalos,chitales y gaures- ingieren más comida que en otras épocas del año para disponer de energía adicional.
Los tigres, leones y jaguares, por su parte, tratan de buscar las zonas menos sombrías de sus instalaciones para guarecerse. Por último, algunas aves cambian su plumaje de verano por otro que les sirve de abrigo impermeable frente a las posibles lluvias de esta temporada otoñal.



