ENERGIAS RENOVABLES

España se suma al «shale gas»

La explotación del gas pizarra es antigua en EE.UU. y está prohibida en Francia por los riesgos medioambientales

Día 11/11/2011 - 12.00h

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Este otoño, nuestro país se despierta ante una novedad que ya es vieja en Estados Unidos: la explotación del «shale gas», o pizarra, un gas natural, idéntico en su composición y características, pero no convencional si atendemos a su forma de extracción. Se encuentra en arenas bituminosas de origen fósil comprimidas entre capas de roca sedimentaria, normalmente a mayor profundidad que el gas natural convencional. Se extrae mediante combinación de técnicas de perforación horizontal profunda y fractura hidráulica. Esta modalidad consiste en la inyección a muy alta presión de una mezcla de agua y propelentes (arena o partículas de cerámica), junto con fluidos de alta viscosidad, que se bombea al interior del pozo. Las altas presiones provocan grietas y fracturas en las capas rocosas, dejando escapar su contenido en gas.

Estas técnicas de extracción son más caras que las empleadas para el gas convencional, alrededor del doble. Pero las reservas descubiertas en el mundo desde que EE.UU. comenzara su explotación hace tres décadas, y los estudios y avances técnicos que se suceden en este campo, hacen que numerosos países hayan comenzado a explotarlas.

Mientras Estados Unidos obtiene en la actualidad del gas pizarra el 24% de sus necesidades gasísticas anuales, y estima en cien años a plena explotación sus reservas, las perspectivas en España son mucho más modestas. El Gobierno vasco ha anunciado que en Álava hay yacimientos suficiente spara cubrir el consumo total de España en gas natural durante cinco años. Objetivamente, no es demasiado, pero para un país casi totalmente dependiente del exterior en su consumo de hidrocarburos y gas natural es un hallazgo a no despreciar.

En España se han perforado, históricamente, un millar de pozos en busca de petróleo y gas, con muy poco éxito. Pero en regiones con rastros de hidrocarburos, como la cornisa cantábrica, Pirineos y parte de Aragón, las empresas gasistas creen posible descubrir ricos yacimientos de gas pizarra. Como contrapartida, las organizaciones ecologistas coinciden con las autoridades francesas, que han prohibido la fractura hidráulica ante los efectos desconocidos que pudiera provocar. Según sus expertos la inyección a alta presión de propelentes y fluidos de alta viscosidad puede producir la contaminación de los acuíferos profundos. Además, el proceso de extracción conllevaría la liberación de gases contaminantes que acompañan al metano.

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