Nuevo galardón cultural que recae en Córdoba, el cuarto en las últimas semanas. El Ministerio de Cultura ha concedido el Premio Ciudad Patrimonio de la Humanidad al Ayuntamiento de Córdoba por el proyecto de rehabilitación y adaptación de la Casa Mudéjar e Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán.
El premio distingue a este proyecto por lo que supone de conservación de un inmueble clave de la arquitectura mudéjar de la ciudad, «recuperándolo para su uso cultural y social, con una intervención compleja que ha puesto en valor elementos singulares, al tiempo que ofrece soluciones prácticas». El galardón, que tiene una dotación de 25.000 euros, se entrega como recompensa a las personas físicas o jurídicas que contribuyen a la mejora, la conservación, restauración y difusión del patrimonio histórico de aquellos conjuntos históricos o monumentos singulares que hayan sido declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
El segundo premio, dotado con 15.000 euros, fue para al Ayuntamiento de Úbeda por su proyecto de restauración y ejecución de la plaza Vázquez de Molina.
La llamada Casa Mudéjar es la protagonista de una de las actuaciones patrimoniales de cuantas se han realizado en la ciudad en los últimos años, marcados por el descenso inversor asociado a la crisis económica. Es un edificio en plena Judería cuyas partes más antiguas datan del siglo XIV, aunque después fue creciendo con sucesivas ampliaciones y tiene elementos de las dos centurias posteriores.
Crece alrededor de tres patios principales en la calle Samuel de los Santos Gener, a pocos metros de la Calleja de las Flores y de la Mezquita-Catedral.
El primero de estos patios actúa como recibidor y a su alrededor se articula todo el edificio. En el patio situado a su izquierda se conserva un abrevadero y un lavadero.
Su austero aspecto casi medieval, con ladrillo visto, lo hace ser uno de los singulares de la casa, a pesar de que originalmente tendría un carácter auxiliar y se destinaría a uso del servicio de la casa.
A él da la sala de conferencias, con capacidad para un centenar de personas y con dos cabinas para traductores que potenciarán la vocación de encuentro internacional que tendrá la institución impulsada por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Casi en frente se sitúa un nuevo patio, este de un carácter más andaluz, con dos naranjos y una palmera. Allí se conserva un pozo y una fuente con azulejos mudéjares. Junto a él, el espacio más valioso de la casa será la sala de exposiciones, con artesonado del siglo XV, también de época mudéjar. No faltan algunos capiteles que por su aspecto podrían venir de Medina Azahara, algo nada infrecuente en muchas de las casas antiguas de la ciudad que utilizaban material de algo que durante siglos, y para la mentalidad de toda una época, eran ruinas sin valor.
Un rico artesonado
Los trabajos de reforma de la Casa Árabe han supuesto también la recuperación integral de la rica policromía de este artesonado. En ocasiones,para la ornamentación de la casa se han empleado elementos similares a los que se conservaban. Es el caso, por ejemplo, de una yesería mudéjar, que se ha reproducido en la entrada a la sala de exposiciones.
La Gerencia Municipal de Urbanismo se encargó de la obra, que tuvo un coste de 3,6 millones de euros ejecutados a lo largo de los últimos años. Se inauguró el pasado 15 de septiembre con la presencia de la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, y se abre como una ventana para conocer mejor el mundo árabe, desde su política hasta su cultura, y mejorar las relaciones comerciales con una zona emergente del mundo que además ha protagonizado algunas de las últimas revoluciones.




