Galicia

Galicia / entre brumas

Capitalismo de estufa

Compartir

Con frecuencia olvidamos que fue así, justamente así, la manera en que nosotros comenzamos

Día 31/10/2011

Las cifras de la última Encuesta de Población Activa (EPA), eleva hasta los 226.500 el número de parados en Galicia, nada menos que el 17,25% de la población que demanda trabajo está en paro, la sangría parece no tener ni fin ni techo. Tal vez esto sea lo peor, la sensación de encontrarnos inermes ante una crisis que nadie sabe a ciencia cierta cómo paliar.

Hace poco un buen amigo se quejaba amargamente de los males que nos estaba trayendo la deslocalización de la industria occidental, recuerdo que entonces me encogí de hombros y le dije 'no te preocupes tanto, que ya volverán', panta rei, todo fluye.

Coincidía que en aquellos días estábamos asistiendo al severo varapalo propinado por franceses y holandeses a la constitución de la Unión, analistas y tertulianos se afanaban en buscar explicaciones a un fenómeno con el que no contaban hasta hacía bien poco, tan sólo seis meses atrás había confianza en que el tren europeo caminaría siempre en la misma dirección, esto es, constitución consensuada entre todos y ampliación de socios. Y hete aquí que la Europa de la industria y la mercancía, del eterno progreso, del Laissez faire, laissez passer, parecía correr temerosa a encerrarse sobre sí misma.

Todos a una se concitaron en aullar en contra de la pasmosa industriosidad oriental, culpando a los empresarios que quedan en Europa, que cada vez son menos, de practicar una vergonzosa deslocalización. Bueno, me dije entonces, pues va a ser verdad que no existe memoria histórica, mientras Europa estuvo poblada por naciones en permanente expansión industrial y colonial, nadie veía inconveniente alguno en practicar el más amplio liberalismo económico, esto es, apertura de mercados, libre circulación de productos y personas y, desde luego, abolición de tasas y cargas a la exportación.

Claro que en el siglo XIX no se veía el final de la expansión del capitalismo europeo. Puede que ahora sí, que los mismos que acusaban a la China decimonónica de hermetismo y falta de permeabilidad a los productos occidentales, recuérdese la guerra de los boxers, le echan en cara ahora que compita con solvencia y ventaja en el mercado europeo.

Tal vez nos hemos dedicado demasiado tiempo a trabajar lo justo, cobrar de más por ello, dispensando salarios rechinantes a dirigentes y políticos arribistas y mal formados, cuyas preocupaciones principales, a menudo ancladas en lo atávico y en la salvaguarda de su permanencia en la casta que detenta el poder, distan mucho de la búsqueda del bien común; para dedicar el resto del tiempo a cultivar nuestro hermoso jardín, en la estúpida creencia de que los excluidos del paraíso no habían reparado en nuestro método para hallar riqueza y felicidad.

Pues va a ser que, como siempre ocurre, donde las dan, antes o después las toman. Con frecuencia olvidamos que fue así, justamente así, la manera en que nosotros comenzamos; no le podemos negar el comercio al vecino porque es más pobre que nosotros, lo que le permite al menos competir mejor y crecer en riqueza. No hay más que reparar en lo que hoy es Taiwán o Corea del Sur y compararlo con sus famélicos vecinos, para comprender que la furiosa estatalización y el dirigismo económico no son ya soluciones que debamos tener en cuenta, simplemente no funcionan.

El candidato Rubalcaba nos adoctrina cada día con la necesidad de vigilar a los dueños del negocio, la pregunta es ¿Quién vigila a tan siniestro vigilante?

  • Compartir

publicidad
Últimos vídeos

El Gobierno garantiza la estabilidad del Banco de...

Lo último...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.