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Alejandro Llano: «Se han creado universidades donde no hacía falta»

El catedrático de Metafísica y ex rector de la Universidad de Navarra afirma que pese a haber más posibilidades y más centros, «el nivel de los alumnos ha bajado de forma dramática»

Día 24/10/2011 - 08.41h
Alejandro Llano: «Se han creado universidades donde no hacía falta»
roldán serrano

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Si hay alguien autorizado para hacer un diagnóstico del estado de la Universidad en España, ese es Alejandro Llano (Madrid, 1943), además, uno de los mejores filósofos de nuestro país. Llano ejerció de rector de la Universidad de Navarra. Es autor en este terreno de la enseñanza de un ensayo brillante, «Repensar la Universidad».

—¿Cómo valora el borrador de real decreto sobre fusiones y cierres de universidades? ¿Es novedoso?

—Es la primera vez que se plantea seriamente, por la crisis económica, y también debido a esa toma conciencia de un fenómeno muy preocupante: la creación indiscriminada de universidades. Porque una cosa que no se ha tenido suficientemente en cuenta es el hecho de que una buena Universidad es muy cara. Ha venido también la noticia a España de un fenómeno muy viejo, que es el los ránkings de universidades, y se ha advertido que no hay universidades nuestras entre los primeros cientos, apenas. Y se llega a la conclusión de que hay que hacer algo, puesto que se han creado universidades en sitios donde realmente no hacía falta o no había suficiente demanda.

—El catedrático Andrés Ollero sostiene que lo de las fusiones será un «brindis al sol», porque en las universidades hay funcionarios y los funcionarios están ahí y no van a desaparecer. ¿Qué opina?

—A lo que dice Ollero haría yo un matiz. Hay universidades que tienen muchos funcionarios, como la Complutense, pero hay otras con pocos, las nuevas, porque se cerró el grifo de provisión de plazas. Esas son las que corren más riesgo. Otro aspecto es que la edad del profesorado es bastante alta. Entonces, es cuestión también de esperar un poquito. Pero sí, efectivamente, mucho no se puede cortar. En buena parte, puede ser un brindis al sol.

—Ante un problema de tal magnitud, ¿cómo financiamos las universidades?

—El problema de la financiación creo que tiene que ver, en parte, y voy a decir una cosa impopular, con el precio de las matrículas, que es más bien simbólico, todavía, aunque ha subido. Es muy impopular proponer que suban, pero yo creo que es casi inevitable. Tiene una cosa buena, y es que se valora más lo que se paga. Otro campo es un tema obvio, el mecenazgo privado. Y habría que plantear muy bien la cuestión del gasto. Los nuevos campus de las universidades españolas son faraónicos. Son extraordinariamente lujosos. Por lo pronto, menos gastos suntuarios, y menos gastos corrientes. Una gran sobriedad es necesaria. Y volvemos a la cuestión del comienzo: ¿hacen falta tantas universidades? Yo creo que no. ¿O tantas titulaciones? Pienso que en la Universidad hemos vivido como burgueses. Hay que tomarse la Universidad en serio. No que sea una cuestión decorativa, no una cuestión política. La responsabilidad primera es de los propios profesores, decanos, rectores, que no nos la hemos tomado en serio. Y entonces nos están sucediendo estas desgracias.

—¿Se puede afirmar que la enseñanza se sigue deteriorando, que era mejor la época del bachiller con COU?

—Esas comparaciones son muy difíciles, porque son épocas diferentes, pero desde luego, después de 44 años en la universidad, de profesor, en activo, lo que puedo decir es que el nivel de los estudiantes universitarios ha bajado de manera dramática en los últimos años. España ha dado un gran paso adelante en obras públicas, en nivel de vida, en parque automovilístico, etc. La España que yo conocí de niño no tiene nada que ver con la España de ahora. Y, sin embargo, no veo esa diferencia, en positivo, en la enseñanza, y especialmente en la Universidad. Cuando yo empecé, en la Universidad Complutense, en el año 60, en Filosofía y Letras, desde luego, el nivel era muy alto. Y el ambiente era muy selecto, podríamos decir, no en el sentido económico, pero sí en el intelectual. Eso, yo creo que ya no ocurre. Algo ha pasado.

—¿Cómo valora usted la gestión de Ángel Gabilondo al frente de Educación?

—Es un colega, porque los dos somos catedráticos de Metafísica, por lo tanto, mi máximo respeto. Pero creo que ha hecho muy poco, o ha podido hacer muy poco. Es verdad que ha tenido poco tiempo, pero no ha afrontado ninguno de los problemas importantes referidos a la Universidad. Es decir, ha sido muy poco crítico con el proceso de Bolonia, no ha rectificado, y me parece que no ha afrontado una situación que todos veíamos venir. Además, por lo que se refiere a la enseñanza primaria, el Bachillerato, etc., también creo que hay problemas muy conocidos por los padres y por los profesores, que tampoco se han afrontado. La enseñanza ha sido la pariente pobre de estos gobiernos socialistas.

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