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La Universidad Complutense inauguró el sábado el polémico monolito en memoria de las Brigadas Internacionales, auspiciado por el rector José Carrillo, hijo de Santiago Carrillo. Más de 300 personas se dieron cita en el campus universitario para «estrenar» el monumento: una torre de metal con la insignia de las Brigadas. El acto estuvo plagado de banderas, pancartas, símbolos y cánticos republicanos. Efectivamente, durante la concentración se escuchó el himno de la Internacional, se pudieron ver numerosas banderas de la II República y se lanzaron gritos exaltados en contra de nuestro actual sistema político y a favor del Estado republicano.
Además, se convirtió en una plataforma de apoyo a la protesta sindical contra la Consejería de Educación y contra la política educativa de Esperanza Aguirre. Conscientes de la repercusión del acto, una veintena de integrantes del profesorado hizo valer sus camisetas verdes como reivindicación. Tras interpretar los acordes de la Internacional Socialista, capitalizaron la atención con proclamas contra el Gobierno regional: «La nuestra es otra lucha similar a aquella, 75 años después» o «hay que aprender de las Brigadas para mantenernos unidos en nuestros propósitos contra la Comunidad».
El monumento nació, se inauguró y posiblemente vivirá con polémica. El Juzgado Contencioso Administrativo número 22 de Madrid ha dictado un auto mediante el cual pide al rector, José Carrillo, que justifique la instalar en la Ciudad Universitaria del monolito.
A pesar de esta denuncia, presentada por un particular, en la que se insta a paralizar su construcción e inauguración, el acto se llevó a cabo, con la participación del propio rector de la Complutense, José Carrillo; del expresidente de la Asociación de Amigos de los Brigadas, Severiano Montero; y de numerosos excombatientes procedentes de varios países, desde Noruega hasta Italia, pasando por Canadá o Argentina, entre otros.
Cuatro de estos brigadistas, de avanzada edad, aportaron públicamente su testimonio sobre sus vivencias de la guerra. Además, también se encontraba en el acto el padre del rector y antiguo dirigente comunista Santiago Carrillo.
«Queremos que el ejemplo de las Brigadas sea un ejemplo para las nuevas generaciones»
El monolito, de unos cuatro metros de altura, realizado en acero y con la estrella de tres puntas que identifica a las Brigadas, cuenta con una alocución de Dolores Ibarruri, de 1938, a estas unidades militares: «Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia». El acto, de una hora de duración, sirvió no sólo para recordar a los voluntarios brigadistas víctimas de la contienda, sino también para proclamar las bondades de la república y para atacar al actual sistema político.
Gritos contra el Estado
Con gritos como «España mañana será republicana», «Venceremos» o «No nos representan», los asistentes interrumpieron el acto continuamente. Muchos de ellos fueron proclamados por los integrantes de la «marea verde» del profesorado. «Queremos que el ejemplo de las Brigadas sea un ejemplo para las nuevas generaciones, que aquí es por donde pasan a diario», indicaba el rector Carrillo. Sin embargo, de los pocos estudiantes que ayer sábado se encontraban en Ciudad Universitaria, casi ninguno conocía la existencia de este nuevo monumento.






