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Bruselas quiere vincular las ayudas a la superficie y no a la producción agraria
Como los participantes de un mercado de ganado, la Comisión Europea, el Parlamento, los gobiernos de los países, las asociaciones de productores agrícolas y —esto es novedad— los grupos ecologistas, empezaron ayer el regateo que marcará durante los próximos dos años la discusión sobre el futuro de la Política Agrícola Común. El comisario Dacian Ciolos presentó su primera propuesta que consiste esencialmente en cambiar las ayudas a la producción por pagos directos a la superficie, complementados por una prima para fomentar prácticas consideradas más ecológicas. El Parlamento cree que será demasiado complicado de gestionar para los agricultores: Muchos países —España entre ellos— lo rechazan porque disminuirán las ayudas, mientras que los ecologistas consideran que es poco ambicioso.
Lo cierto es que la única política europea que se lleva casi un tercio del presupuesto comunitario no puede seguir como ha funcionado en los últimos 30 años.
Agricultura verde
Después de los compromisos que ha firmado la UE con la Organización Mundial del Comercio (OMC), no es posible seguir manteniendo el mismo esquema de ayudas a los agricultores. La nueva propuesta termina con los cálculos basados en los criterios históricos de producción que han servido para calcular las ayudas y a partir de ahora la base será la superficie utilizada en cada explotación. Lo que se aplicará a partir de 2014 puede que no se parezca mucho a lo que presentó ayer Ciolos, pero probablemente incluirá las líneas generales de lo que ha puesto sobre la mesa. Los compromisos que presenta la Comisión pretenden «poner la competitividad al servicio de la seguridad alimentaria y combinarlo con la sostenibilidad medioambiental».
En este caso, por primera vez un 30% de los pagos directos estarán sujetos al fomento de ciertas prácticas como la rotación de cultivos, el pastoreo permanente y el uso de hasta el 7 de la superficie a objetivos con significado ecológico, algo que no ha quedado muy bien definido pero que se refiere a las barreras de árboles, zonas acuáticas etc. Varios países, entre ellos España y Francia, grandes perceptores de, debido a su peso agrícola, han expresado ya firmes reservas frente a esta propuesta, lo que augura una negociación muy complicada. Los países piden más ayudas y el comisario insiste en que la PAC forma parte del presupuesto comunitario y en las actuales circunstancias eso limita sensiblemente nuestras aspiraciones.
Pese a todo, la Comisión asegura que según sus cálculos respecto a las ayudas directas que reciben actualmente los agricultores por cada hectárea registrada en su actividad, las desviaciones más importantes respecto a la nueva fórmula no serán de más del 7% u 8%». En el caso de España, según la CE, por cada hectárea se pagan unos 246 euros, que es una cantidad equivalente al 90 de la media comunitaria. En general, la propuesta insiste en que se tenderá a la homogeneización de esas cantidades, pero no tanto en el conjunto de la UE, sino en cada región del continente. También proponen aumentar las ayudas a los jóvenes agricultores que empiezan a poner en marcha una explotación y mantener el programa «Leader» que financia inversiones para que los agricultores obtengan ingresos complementarios del turismo.
Las ayudas directas estarán limitadas a 300.000 euros y el incumplimiento de las condiciones de gestión medioambiental estará sujeto a sanciones, que pueden anular la percepción de las ayudas y eso sin contar con la legislación ordinaria en la materia, que también debe ser respetada por los agricultores.









