En Vídeo
En imágenes
Universidades como la de Barcelona (UB), con un déficit histórico importante, tienen tres salidas para sobrevivir a la fuerte oleada de recortes: encarecer las matrículas, reducir el gasto u obtener recaudación extraordinaria. Tras poner en práctica las dos últimas medidas —alquilando espacios para uso extraacadémico (fue escenario de la última edición de la pasarela de moda «080») y ajustando presupuestos—, el Consejo Social del centro plantea ahora subir las tasas a los universitarios con rentas más altas o aquellos que obtienen peores resultados académicos. Lo propuso ayer el presidente del citado órgano, Joaquim Coello, durante el acto de inauguración del curso académico y las reacciones a su planteamiento no se hicieron esperar.
Coello abogó por subir 500 euros al año las tasas de matrícula a los estudiantes con más posibilidades económicas y a los que demuestran peor rendimiento. Eso supone que pasarían de pagar 1.200 euros de matrícula anual a un total de 1.700. Con ello, según dijo, se contribuiría a «reducir el déficit y paliar el recorte presupuestario del Govern». Añadió que, al mismo tiempo, una partida de esta recaudación extraordinaria podría destinarse a que el 30% de los alumnos —con rentas bajas— estudiaran becados, o a que un 10% de ellos recibiera 1.000 euros anuales.
El rector no lo apoya El rector de la UB, Dídac Ramírez, no tardó en replicarle y advirtió de que la política presupuestaria de las universidades no puede basarse en el incremento de tasas a los alumnos para paliar el efecto de los recortes. «Eso crearía injusticia social», precisó y recordó que el Govern ya ha subido las tasas a los alumnos este curso, la máxima subida que permite el Ministerio de Educación. Advirtió, además, de que si las universidades sufren nuevos recortes, pueden echar a perder el esfuerzo realizado en los últimos años. Ramírez destacó que la UB se sitúa en niveles presupuestarios de 2007 contando la inflación y en niveles de 2002 sin contarla, informa Ep.




