Cataluña

Cataluña

La Barcelona de Ricard Opisso se hospeda en el Astoria

Doscientas obras pasan revista a todos los registros del ilustrador catalán

Día 10/10/2011 - 11.50h
ABC
ABC
imagen anteriorimagen siguiente

Compartir

Entrar en el hotel Astoria —el que inspiró la novela homónima de Pedro Zarraluki y que ahora se llena de arte gracias al impulso de su actual propietario, Jordi Clos— supone reencontrarse o, seguramente, descubrir a uno de los mejores dibujantes y pintores de Barcelona: Ricard Opisso (1890-1966). Nacido en Tarragona e hijo del periodista y crítico de La Vanguardia Alfred Opisso, Ricard reveló su vena artística en 1897 en los cenáculos bohemios que Pere Romeu organizaba en Els Quatre Gats, la taberna que quiso emular a «Le chat noir» parisino.

Colaborador en publicaciones modernistas, como «Luz», «Pèl & Ploma» o «Joventut», en los primeros años del siglo XX lo encontramos en París compartiendo mesa y pinceles con Toulouse-Lautrec, Ramón Casas y el jovencísimo Picasso que conoció en aquellas veladas de la calle Montsió.

Asiduo de la prensa gráfica, Opisso recorre en sus ilustraciones la evolución de la Barcelona que pasó de 500.000 mil al millón de habitantes en el censo de 1930. Una ciudad de multitudes, con fama de canalla y con una virulenta conflictividad social que el artista recrea en las páginas del catalanista «Cu-cut» (1902-1911), las populares «La Campana de Gràcia» (1871-1934) y «L' Esquella de la Torratxa» (1879-1938), las publicaciones infantiles TBO y «Patufet», el semanario deportivo «Xut!» (1922-1936) y la revista de alta graduación erótica «Papitu» (1908-1936), donde firma con el pseudónimo Bigre.

Las doscientas obras —repartidas entre el hotel Astoria y la galería Petritxol de Consell de Cent, 315— ilustran todos los registros de Opisso: retratos al carbón de sus coetáneos; óleos con aspectos de la vida cotidiana barcelonesa; multitudes agolpadas en acuarelas polícromas o dibujos de línea clara en tinta china; chicas de vida alegre que coquetean con el cliente en algún local del Barrio Chino; el deporte convertido en espectáculo masivo; alusiones a la corrupción política: unos presupuestos municipales en el cubo de basura que olisquean enormes ratas de alcantarilla.

Las imágenes de Opisso mantienen toda su vigencia estética y social: reconocemos esa plaza Cataluña con una masa de gente refrescándose en la fuente; esa Rambla atestada de buscavidas; ese caos multitudinario en la estación ferroviaria; esa playa de la Barceloneta donde no cabe una toalla… Una ciudad que queda «retratada» por ese gran artista —y cronista— de los «prodigios» barceloneses.

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
Últimos vídeos

Abogados dicen que al maquinista le podrían caer 7...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.