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«Mi padre me dice: “Cariño, sé discreta”, pero soy loca total»

Candela Serrat, actriz, debuta en el teatro con «La alegría de vivir»

Día 07/10/2011
«Mi padre me dice: “Cariño, sé discreta”, pero soy loca total»
MIGUEL BERROCAL

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Siente miedo escénico?

-Depende; no es el pavor horroroso del «¡me quiero salir corriendo!», sino la adrenalina que te sube por los poros.

-¿Cuál es su adrenalina de vivir?

-La familia, los amigos, mi perro.

-¿De que está segura?

-Estoy un poco loca, eso es seguro. Soy bastante alocada. Tengo que contar hasta diez... antes de...

-...No se preocupe, nos pasa a todos.

-Hago lo primero que se me pasa por la cabeza sin pensar en las consecuencias.

-¿Es tan «alocada» como Gilda, su alter ego en «La alegría de vivir» Teatro Galileo de Madrid.

-Gilda es bastante más madura que yo; yo soy alocada en el aspecto de loca total, pero Gilda lo que tiene es un pronto muy fuerte cuando cree que algo está perjudicando a alguien a quien quiere.

-Gilda tiene dos enamorados. ¿Revolotean, pues, las mariposas dentro del estómago?

-Siempre, pero en Gilda es uno. Tiene lo que quiere, dos amigos fantásticos, a los cuales adora, y cada uno es una cosa distinta: uno es muy corazón, el otro muy cerebral. Gilda odia la fama.

-¿Y usted: le preocupa, molesta, agobia la fama?

-Me asusta. Gilda lo dice en la obra: «El éxito es muchísimo más peligroso que el fracaso», hay que estar el doble de atento y de precavido.

-Buscamos a alguien que saque algo bueno de nosotros mismos. ¿Esa es la alegría de vivir?

-«La alegría de vivir» es para mantener la sonrisa. Lo que queremos es que la gente venga al teatro a sonreír, a olvidarse de las cosas. La alegría es muy necesaria por todo lo que la gente piensa que pasa. La gente necesita salir de pensar tanto en lo malo.

-El teatro es ¿la gran evasión?

-El teatro es para eso; si no, ¿para qué? Es maravilloso meterse en el cuerpo de otras personas. Me gusta investigar una historia, una manera de vivir, cocinar... porque lo pasas muy bien.

-¿Es usted una mujer discreta?

(Sonrisas). ¡Ese es el gran consejo familiar! La verdad es que nunca me he dado mucho a conocer por mi discreción. Mi padre me dice: «Cariño, recuerda, sé discreta». Mi madre me explica lo que quiere decir. En la familia nos regimos por la discreción.

-¿Le han dejado volar sola?

-En libertad absoluta. A mi hermana, a mi hermano y a mí. Siempre hemos sido muy confiables, aunque yo he sido de los tres la más majara. Mi hermana ha sido santa, con lo cual, nada; y yo estoy alocada, pero nunca he pasado los límites.

-¿Le gusta el cine?

-Soy una adicta.

-¿Su película favorita?

-«Perdición». Tuve que hacer una escena en Lon- dres y me encantó Bárbara Stanwyck. De pequeña no me gustaba nada el cine negro, y mi padre me animaba a verlo; yo pensaba que era un cine aburrido, porque era negro...

-Bob Dylan y Leonard Cohen son Príncipe de Asturias de las Artes y las Letras; falta su padre...

-Sí, sí. Bob Dylan me vuelve loca.

-¿De los tres con quién se queda?

-Con el Príncipe de Asturias para... Ángel Nieto.

-«Teu angel de la guarda» es su canción.

-Yo estaba en Londres. Mi padre no me lo dijo. Fue al escuchar el disco entero. Una preciosidad.

-¿Y su favorita del poeta Joan Manuel Serrat?

-Me rompe el alma el «Romance de Curro el Palmo». -¿Recuerda cómo compone su padre?

-En su despacho. De él he heredado la capacidad de estudiar con algo de fondo; él se mete en su sitio, y el teléfono, descolgado, claro.

-No le gustan a usted los silencios, pues.

-Nada, me vuelvo loca.

-¿Y el silencio más incómodo?

-El peor es cuando conoces a alguien, ¡umm!, ¿de qué hablamos? Yo no hablo del tiempo, suelto alguna majadería o la marca de la casa: un chiste de esos de «se abre el telón...».

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