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El líder de Al Qaida eliminado en Yemen era ciudadano de EE.UU. con todos los derechos
Tras la aparente sensación de victoria que ha reportado la eliminación de Anwar Al Awlaki —uno de los diez hombres más buscados por la Agencia Central de Inteligencia— Estados Unidos ha empezado a debatir si la muerte del clérigo e integrante de Al Qaida es legal. Ya que el clérigo víctima de un misil disparado este viernes por un avión-robot en el noroeste de Yemen, había nacido en Nuevo México, por lo que tenía los mismos derechos y obligaciones que el resto de los ciudadanos americanos.
De acuerdo al Centro para los Derechos Constitucionales, Al Awlaki debía haber recibido un juicio justo. «El programa de ejecuciones sumarias le garantiza el derecho al Ejecutivo de matar a cualquier ciudadano de Estados Unidos que suponga una amenaza, sin supervisión judicial y sin respetar ningún derecho de la Constitución», criticó Vince Warrent, director de dicho centro.
Al mismo tiempo, dentro de esta polémica se destaca que una de las obligaciones evidentes de Al Awlaki como ciudadano era no atentar contra su patria. Delitos de terrorismo en los que estuvo implicado en múltiples instancias como el frustrado ataque contra un vuelo comercial en 2009 o la masacre en la base de Fort Hood, que acabó con la vida de 13 personas. Por esa razón, el clérigo fue el primer estadounidense en formar parte de la lista prioritaria de la CIA, con el correspondiente permiso para matarle. Dicha autorización fue expresamente concedida por la Administración Obama en 2010 cuando la CIA planteó una consulta específica sobre cómo proceder ante la particularidad de este caso.
En contraste con los elogios generados por la elimininación de Bin Laden, la muerte de este ciudadano estadounidense le ha reportado a Obama profusas críticas. «Bajo mi punto de vista, el presidente ha hecho algo que es altamente cuestionable bajo nuestra propia Constitución», recalcó a la agencia Reuters Mary Ellen O’Connell, profesora de Derecho Internacional de la Universidad de Notre Dame, quien añadió que le parecía «irónico que Bin Laden recibiera un tratamiento más cercano a la legislación internacional que Al Awlaki».









