Alessio Rastani nunca ha trabajado en la City y solo buscaba llamar la atención
Fue invitado anteayer como experto en el telediario de las 11.00 de la BBC. Con los edificios del distrito financiero londinense de fondo de pantalla, el pelo engominado y corbata rosa, la cadena pública le dio la palabra. Y Alessio Rastani asustó al mundo con sus impactantes declaraciones: «Cada noche me voy a la cama soñando con una nueva recesión, esto es una oportunidad para hacer dinero». «Gracias por el candor de sus palabras, pero quienes me rodean se han quedado con la boca abierta», le respondió la presentadora. «Quiero ayudar a los espectadores. Yo soy un “trader”. Y deben saber que los gobiernos no dirigen el mundo. Goldman Sachs lo dirige», afirmó.
Sus apocalípticas declaraciones inundaron de comentarios internet y las redes sociales. La ministra española de Economía, Elena Salgado, lo calificó de «loco» e «inmoral». Pero muchos levantaron una ceja con escepticismo. El presunto operador financiero había presentado el dólar estadounidense como «activo seguro» frente al euro, cuando en todo caso es el franco suizo la moneda que se ha erigido en valor refugio. ¿Quién es Rastani? Muchos aventuraron que debía de ser un miembro del colectivo de telegamberros «The Yes Men», que colaron una vez a la cadena estadounidense CNBC un falso representante de la Organización Mundial del Comercio. Pero el grupo negó cualquier vinculación. Mientras, la BBC se veía obligada a justificar su peculiar «casting» de fuentes informadas. «Hemos realizado una investigación, y no hemos encontrado pruebas de que la entrevista fuera un engaño», afirmó ayer la cadena.
La verdad sobre Rastani es mucho más banal que todo eso. «Busco atención, nada más», se justificó ayer el falso «trader» a medios como «The Daily Telegraph» o TVE. Rastani era un charlatán. «Soy un hablador. Lo de invertir es un hobby. No es mi negocio. Hablo mucho...», declaró al «Telegraph». Un «pringado» que, según los datos recabados por el diario londinense, vive en un semiadosado valorado en 220.000 euros en Bexleyheath, al sur de Londres —muy lejos de la City o de Canary Wharf, donde trabajan cada día cientos de miles de gestores de fondos—, en una casa a nombre de su novia y pagada con una hipoteca del Royal Bank of Scotland. Para ser un gestor de fondos hace falta una autorización de la Autoridad de Servicios Financieros, el regulador público de este sector hipervigilado. Y Rastani no figura en sus listas. Ni los implacables sabuesos de la prensa inglesa han encontrado rastro de Rastani en ninguna empresa de la City. Un farsante, en definitiva, que según el «Telegraph» ha perdido casi 12.000 euros en sus inversiones en cuatro años.
Credibilidad en juego
El falso testimonio supone un gran apuro para la credibilidad de la cadena pública británica, y acerca sus informativos a la explicación-parodia de la crisis de las hipotecas «subprime» que hicieron los Monthy Pithon en el programa «The last laugh» (la última risa) de la BBC. En 2006, la cadena entrevistó —en un error memorable— para un programa sobre tecnología al taxista que debía recoger en el plató al verdadero experto, un periodista especializado.
Pero ayer no fue la BBC la única cadena que sufrió el implacable control de gazapos en el que se ha convertido la era digital. La cadena ITV tuvo que reconocer, por su parte, que en un documental sobre los vínculos de Gadafi con el IRA habían mezclado imágenes reales con las de un videojuego en el que miembros del IRA derriban un helicóptero británico. «Fue un fallo humano en la edición», alegó la cadena.


