Mercedes-Benz cuenta en el Clase C con uno de sus baluartes comerciales, junto a modelos de precio más asequible, como la Clase A y nueva Clase B, y otros de coste superior, pero estratégicos, como el Clase E.
El C es una berlina media(o en su caso un familiar llamado C Estate) de 4,58 metros de longitud equiparable a los Audi A4 y BMW Serie 3, además de al Lexus IS, fundamentalmente. Para centrar la jugada, habrá quien se pregunte qué ofrece el de la estrella para fijar una tarifa de 44.750 euros, cuando sus rivales germanos se quedan en 38.430, el Audi, y en 39.450 euros, el BMW; el Lexus (sólo con 150 CV en el caso del motor diésel) parte de 33.660.
Veamos. Si se equiparan mecánicas, el C 250 CDI analizado, de 204 CV y 310 Nm (a 2.000 rpm) dotado de caja de cambios auto secuencial opcional 7G-Tronic Plus de 7 relaciones, se puede medir con el A4 2.7 TDI de 190 CV/400 Nm (con motor V6, cuando el del Mercedes es tetracilíndrico), que con cambio manual y tracción delantera garantiza 239 km/h, 7,9 segundos hasta 100 km/h y, ojo porque es superior, 6 l/100 km/159 g/km; y con el 320d de 4 cilindros (disponible incluso con tracción total, como el Mercedes, aunque de serie es de propulsión como aquel), de 184 CV/380 Nm, que con transmisión automática se planta en 233 km/h cubriendo el 0 a 100 km/h en 7,6 segundos, a cambio de un promedio homologado de 5,3 l/100 km/140 g/km. Eso sí, aunque recientemente actualizado es mucho más veterano y no está lejos de su relevo, previsiblemente en 2012.
Frente a uno y otros, todos automóviles de primera categoría, el C presume de una calidad de rodadura un punto por encima, lo que se traduce en un confort superior gracias a un chasis que filtra mejor las irregularidades del asfalto y aísla con mayor eficacia al pasaje de perturbaciones externas. No son diferencias drásticas, pero sí perceptibles. Además, llegado el caso no rehúsa una conducción dinámica, con reacciones directas pero previsibles, y siempre con una pisada aplomada y balanceos de carrocería mínimos.
En cuanto al habitáculo, no es más grande que el de sus competidores. En unos y otros 4 es el número máximo de adultos para viajar, detrás sin estridencias en cuanto a anchura y hueco longitudinal. Suma, además, un maletero parecido, y aunque su calidad es soberbia la actualización estética practicada a comienzos de año mantiene un diseño interno sobrio y geométrico, un tanto frío e incluso austero, y que sólo a golpe de talonario conseguirá lustre a los ojos de muchos.
ABC Motor recomienda el extra del cambio auto secuencial probado (2.483 euros, incluidos en el precio que figura en la ficha de esta prueba), una delicia por suavidad de marcha y capacidad de aprovechamiento mecánico, que cuenta con 3 programas de trabajo más o menos vivaces o más o menos confortables.
Su adaptación a las posibilidades del motor es perfecta. Éste es excelente por finura (no se echan en falta más cilindros por refinamiento) y empuje. En frío traquetea algo más de lo previsto, pero una vez cobra temperatura su funcionamiento no puede ser más satisfactorio, con un empuje intenso y un consumo muy ajustado, en parte por su programa ECO que incluye parada y arranque automáticos de motor en semáforos y detenciones, con medias reales que bajan de 6 l/100 km con facilidad.
¿Se puede pedir más? La verdad es que no es un producto barato, y echando a volar la imaginación las posibilidades de personalizarlo pasando por caja (control de velocidad adaptativo, sensores de obstáculos en ángulos muertos y cambio no deseado de carril, cuero…) son tan gravosas como numerosas. Un punto en contra y otro a favor: el primero un equipamiento correcto, pero a la vez justo valorando el precio (sólo los faros bixenón cuestan más de 1.500 euros); el segundo una depreciación más lenta que la competencia, de modo que su valor residual es habitualmente superior.


