En Vídeo
En imágenes
Los presupuestos de Francia para 2012 tienen tres objetivos parcialmente contradictorios: sanear el déficit y la deuda para yugular las dudas sobre la calificación «AAA», «relanzar» la economía e intentar facilitar la reelección de Sarkozy. Los presupuestos, aprobados por el Consejo de Ministros de ayer, serán sometidos a la doble lectura de la Asamblea nacional (mayoría conservadora) y el Senado (mayoría socialista) en octubre, donde serán parcialmente enmendados, a pocos meses de la primera vuelta de las presidenciales, a primeros de abril.
El déficit público ascendía al 2,7 % del PIB en 2007, el año de la elección de Sarkozy, para crecer hasta el 7,5 % en 2009. El Gobierno espera reducirlo al 4,5 % del PIB el año próximo. La deuda pública ascendía al 63,8 % del PIB en 2007 y seguirá creciendo hasta el 87,4 % en 2012. ¿Cómo recortar déficit y deuda en un país altamente socializado? La fórmula más llamativa ha sido reducir el número de funcionarios. Desde 2007, Sarkozy ha suprimido unos 45.000 puestos en la función pública. Los nuevos presupuestos anuncian la supresión de otros 30.000 en 2012.
El Gobierno propone también una subida «excepcional» de impuestos para las rentas más altas y estima que Francia crecerá este año y el próximo en torno al 1,75%. Muchos analistas creen que se son previsiones muy optimistas. Mientras, Francia seguirá emitiendo deuda para pagar gastos corrientes y nóminas: esa partida es la más alta de los presupuestos de 2012. Francia ha financiado su déficit de este año emitiendo unos 184.000 millones de deuda. El año próximo emitirá por unos 179.000 millones.





