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La rehabilitación de edificaciones ferroviarias en desuso crea empleo a nivel local y atrae inversiones públicas y privadas para la comarca. Córdoba, Girona, Jaén... son algunos ejemplos concretos
Expertos estadounidenses y británicos llegaban a España en 1993 para hablar sobre las ventajas de sus «greenways»: 1) acercar la naturaleza a los habitantes asentados en los núcleos urbanos; y 2) favorecer la movilidad sostenible de estos.
Las Vías Verdes españolas, dieciocho años después, han superado su propia definición de «antiguos trazados ferroviarios reutilizados» para erigirse en estructuras elementales para el desarrollo de la producción agropecuaria ecológica o sostenimiento de los oficios tradicionales.
Andalucía y Cataluña
La Vía Verde de la Sierra (Cádiz-Sevilla) es un buen ejemplo de creación de empleo. La Fundación del mismo nombre que en la actualidad gestiona el circuito ha llevado a cabo distintas actuaciones desde 2009. Contratar trabajadores que pertenezcan a las localidades que atraviesa dicho itinerario es, quizás, la más importante. Acondicionar las antiguas estaciones de las localidades de Coripe, Oleva, Puerto Serrano y Zaframagón e instalar puntos de luz y agua a lo largo del trayecto son otras dos eficientes medidas.
La Vía Verde del Aceite se ha centrado en el aspecto medioambiental. Durante la Primera Fase (2003-04) de mejora del nivel de forestación del trazado (54,5 kilómetros) y las áreas de descanso, la Diputación de Jaén plantó 500 árboles y 5.000 plantas. En la segunda etapa (2005), localizada en las estaciones de los municipios de Torredelcampo, Torredonjimeno, Vado-Jaén y Alcaudete, se añadieron 365 árboles de sombra y 2.638 plantas (entre cipreses para seto, arbustos y aromáticas) más.
Las Vías Verdes de Girona evidencian cuán valiosas resultan la unión de todos los agentes implicados y la identificación bajo una marca común. El Consorci Vies Verdes de Girona es el ente encargado de la dirección y promoción de las Vías Verdes Ferro i el Carbó, Carrilet Olot-Girona y Carrilet Girona-Sant Feliu de Guíxols. Las tres, suman 106 kilómetros. Y, a finales de 2010, contaban con el apoyo de unas 50 empresas de la zona, decididas a combatir el riesgo de exclsuión social (ofreciendo puestos a personas con discapacidad) y a fomentar el turismo sostenible.
Desestacionalización de la oferta
De esto último, saben bastante en la Vía Verde de la Subbética (Córdoba). La rehabilitación de la Casilla ferroviaria del Caserón (Ayto. Doña Mencía) ha supuesto la restauración de una casa de 1902 que servía de hogar al staff de Renfe. La vivienda, por supuesto, no ha perdido su tipología constructiva representativa del lugar ni su significado histórico. Además, la puesta en valor de la estación de Las Navas del Sepillar (Ayto. Lucena) como «Centro Enogastronómico» potenciará la única Denominación de Origen vitivinícola de la comarca, la Ruta del Vino Montilla-Moriles.
La desestacionalización de la oferta turística es un hecho. Por ello, La Fundación de los Ferrocarriles Españoles, a través del Programa empleaverde de la Fundación Biodiversidad, insiste en la potenciación, tanto a nivel nacional como internacional, de las vías verdes como nuevos nichos ecoturísticos.
Los cicloturistas y los ciudadanos con discapacidad serían unos interesantes «potenciales clientes», apuntan. Los primeros, no restringen sus viajes a las fechas festivas y estivales; se mueven en grupos familiares/pequeños y poseen un nivel adquisitivo alto, por lo que su tiempo de pernoctación se prolonga durante 3-4 noches. Aquellos que buscan una oferta de ocio accesible, por su parte, tampoco viajan solos ni necesariamente en temporada alta, por lo que acaban gastando casi un 80% más que cualquier otro usuario.






