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Suma y sigue. Las negociaciones del Gobierno griego con Bruselas y el FMI para cerrar un plan de ajuste que permita desbloquear los 8.000 millones del nuevo tramo de su rescate se traducen en cifras cada vez más llamativas. Atenas se plantea ahora reducir en un 30% sus funcionarios ministeriales, lo que supondría 150.000 despidos hasta 2015. El ministro de Reforma Administrativa, Dimitris Repas, envió a ministros y secretarios generales una circular pidiendo que detallen qué departamentos se pueden cerrar. Papandreu anunció que hoy concretará el resto de medidas del plan de choque. Y los inspectores de la troika confirmaron que regresarán a Atenas la semana que viene tras los «buenos progresos» alcanzados en la teleconferencia de ayer con el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos.
Mientras, Fitch ya asegura que «espera» la quiebra de Grecia, «pero no que salga del euro», porque «el coste de una ruptura de la zona euro sería demasiado elevado como para permitirla». En ese contexto, el país colocó ayer 1.625 millones en letras a tres meses, aunque a un interés del 4,58%.






