En Vídeo
En imágenes
«No puede ser que la secretaria del millonario Warren Buffett pague más impuestos que él». Con este argumento, Barack Obama justificó este lunes su deseo de subir impuestos a los más ricos, con el fin de que cargen con un tercio de la reducción del déficit público de 3 billones de dólares prevista para los próximos diez años. Las rentas altas y grandes corporaciones serían las únicas en pagar más impuestos, frente a una reducción de lo que cotizan las clases medias y las pequeñas empresas, que por su parte perderán algunas de las prestaciones sociales incluidas en los recortes del gasto. «Si no actuamos ahora, toda la deuda caerá sobre los hombros de nuestros hijos».
«Es el mayor recorte de gasto de nuestra historia», ha dicho el presidente
Obama recordó que las rebajas fiscales a las familias de clase media alta establecidas por Bush en los años 2001 y 2003 «siempre tuvieron carácter temporal», por lo que tiene sentido acabar con ellas en esta época de necesidad. Y también justificó aumentar la presión fiscal sobre las grandes fortunas, que en la actualidad pueden llegar a pagar un 15% de su ingresos, frente al 35% de lo que paga por ejemplo un maestro (tal como ha llamado la atención el millonario Warren Buffett).
Tres billones de dólares
Fin de las rebajas fiscales a los ricos y aún mayor presión fiscal para los muy ricos son la espina dorsal del plan presentado este lunes por Barack Obama para sufragar la prometida reducción del déficit público y financiar el anunciado plan de empleo. El presidente estadounidense confía en unos ingresos adicionales por impuestos de 1,5 billones de dólares (1.1 billones de euros) a lo largo de los próximos diez años. Es la principal baza para la reducción del déficit público en 3 billones de dólares (2,2 billones de euros) en el próximo decenio, que también se sustentará en reducción del gasto: 580 millones de dólares menos en programas sociales, 430.000 millones por ahorros en intereses y 1,1 billones por la retirada en Irak y Afganistán.
Si el Parlamento aprobara completamente el plan, algo que se estima difícil, el gasto corriente dejaría de añadir cuantías a la deuda en 2017 y el déficit público bajaría al 2,3% del PIB en 2021, año en que el endeudamiento quedaría en el 73% del PIB, de acuerdo con las estimaciones de la Casa Blanca. Los republicanos controlan la Cámara de Representantes y son reacios a modificar el sistema impositivo en la dirección propuesta por Obama. Reclaman más recorte del gasto que subida de impuestos, pero a su vez los demócratas, con mayoría en el Senado, estén menos dispuestos a reducir el volumen presupuestario. Ambos grupos deben ponerse de acuerdo antes de Navidad en una comisión especial creada al efecto.
El plan tendrá difícil pasar el trámite parlamentario en el Parlamento
En cuanto a los 1,5 billones de dólares de ingresos por impuestos, 866.000 millones procederían de finalizar la rebaja fiscal que ha habido en los últimos años para las familias con medias altas; 410.000 millones procedentes de la llamada “fórmula Buffet” (mayor presión fiscal para las que tengran ingresos superiores a los 250.000 dóalres al año, ya que en la actualidad pagan menos que el resto de ciudadanos, debido a la menor presión sobre el capital) y 300.000 millones en el cierre de algunos agujeros fiscales y ventajas a determinadas compañías, como las gasísticas y petroleras.






