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Tarek Shalaby: «Los matones de Mubarak casi nos arruinan la revolución»

Tarek Shalaby, uno de los blogueros que derribaron al presidente egipcio

Día 31/08/2011 - 11.15h

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Látigo del sátrapa. Trabaja en una agencia de diseño web; a sus 26 años, ha sido uno de los blogueros que provocaron la caída del presidente, sátrapa y dictador egipcio Hosni Mubarak: treinta años en el cargo: «Aunque encarcelen a Mubarak y sus hijos, hoy en Egipto es más importante quitar al Ejército, al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y a sus oficiales, porque representan el viejo régimen y hay que luchar contra ellos». Tarek se asoma a su barrio de El Cairo; allí vive con su madre y su hermana Nora, «las dos, súper revolucionarias».

Usted ya puede contar a sus nietos que fue uno de los blogueros que derrumbaron de su castillo de naipes faraónico a Mubarak.

-Podré decirles que he sido parte de esa revolución del pueblo egipcio entero, donde cada uno tuvo su papel. Sí, no me perdí la oportunidad de luchar y quitar a Mubarak.

-¿Cuál fue el germen del verbo contra Mubarak?

-El hambre, la humillación, treinta años de dictadura, 40% debajo del nivel de pobreza, la corrupción, la brutalidad del Ministerio del Interior y de la Policía, la tortura... Queríamos justicia social. Que los tunecinos, nuestros hermanos, quitaran a un dictador nos dio confianza. Salimos a tomar la calle el Día Nacional de la Policía, el 25 de enero.

-¿Fue la «revolución de las redes sociales»?

-Facebook convocó a unos miles de personas, pero gracias a lo que quería el pueblo salieron millones.

-Usted instaló la primera tienda de campaña en la plaza Tahrir de El Cairo, y abrió su «Bansiyoun al-Horreya» («Pensión Libertad»).

-Un amigo me animó y nos sentimos un poco incómodos; la gente nos miraba rara. «¿Qué hacen estos tíos en la plaza más importante del país en una tienda de campaña?» Luego se unió más gente. Por casualidad, varias personas hicimos la misma cosa a la vez, y salimos ganando. Así 18 días.

-El 2 de febrero (cuenta en su blog) fue el «peor día»: Mubarak envió «baltageia» (mercenarios) para provocar que ustedes se mataran entre sí.

-A partir del 28 de enero, el «Día de la ira», estábamos convencidos de que podíamos hacer un cambio verdadero, quitar al presidente Mubarak, al Gobierno, y hacer la revolución de verdad con la que siempre soñábamos. El día 2 de febrero, Mubarak envió matones a la plaza Tahrir y creíamos que perdíamos la revolución. No podíamos permitir que los matones alquilados por Mubarak tomaran Tahrir e hicieran creer a todo Egipto que apoyaban al sátrapa, cuando eran simples mercenarios.

-Divide y vencerás...

-Fue un momento muy triste. El Ejército dejó que miles de matones entraran con armas, caballos y camellos a la plaza con la intención de pelear hasta matarnos. Los oficiales lo grababan todo con cámaras encima de los edificios. Estábamos solos, no podíamos depender del Ejército. La batalla más grande fue al lado del Museo Egipcio. Decenas de matones nos lanzaban cócteles molotov y piedras; no podíamos defendernos, empujamos las barreras, y alrededor caía gente con la cabeza destrozada; hubo muchísimos heridos. Por la noche, policías sin uniforme nos tiraban más cócteles. Vi decenas de heridas y personas muertas alrededor.

-Estos días, el dictador Mubarak se arrastra ante el juicio universal por sus crímenes contra el pueblo. Y tras el sátrapa, ¿sigue la noche oscura?

-La lucha sigue. Mubarak no era el viejo régimen entero, era una figura, nada más. Me da pena que el Ejército se aproveche de esas imágenes de Mubarak encarcelado para conseguir más apoyo aún del pueblo. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas sigue ahí, y el Ejército, que controla una gran parte de la economía... Toda Europa y EE.UU. apoyaron a la dictadura egipcia, y ahora respaldan a la nueva dictadura, que no representa al pueblo.

-¿Cómo sobrevive el pueblo egipcio?

-La mayoría ya está harta de manifestaciones, y quiere volver a la normalidad. Los que están en contra del Ejército son una minoría, y por eso la lucha ahora es más difícil que durante esos 18 días entre enero y febrero.

-Han acabado ustedes incluso con el hombre que era «más poderoso que los faraones», como se definía a sí mismo Zahi Hawass, el gurú que vigilaba cualquier resto arqueológico de Egipto.

-Hawass es el vivo ejemplo del Antiguo Régimen: corrupto, amigo íntimo de la mujer del presidente, que roba monumentos y los vende. Otro dictador que se ama a sí mismo.

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