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El peor mal del hombre es la imprudencia, sostiene Sófocles en la «Antígona» que ha triunfado en el Festival de Mérida y en la que su directora, Blanca Portillo, ha interpretado a Tiresias. «No hay que decir lo primero que a uno se le viene a la boca porque, si no, la cagas», dijo después. La obra, ovacionada con el público puesto en pie, es la última de la LVII edición del Festival, que Portillo y su codirectora, Chusa Martín, tienen intención de abandonar una vez que éste finalice a causa, entre otras razones, de las divergencias con la Junta y el Ayuntamiento por asuntos como la retirada de una foto del actor Asier Etxeandía caracterizado de Jesucristo.
Estaba Portillo «muy satisfecha» con su papel, que le ofreció García Lozano y por el que no cobra, porque es «un regalo» para el Festival, e «ilusionada» al ver puesto al público en pie en un teatro en el que ella actuó por primera vez como «chica del coro 212»: «No hay que tenerle miedo a este teatro y ser a la vez humilde», añadió. El director flotaba «feliz» ante la reacción del público a su «ética y estética» visión, que han protagonizado Marta Etura, en el papel de Antígona, y Antonio Gil en el de Creonte. «Ver a todo el teatro de pie ha sido una sensación de potencia indescriptible. Dan ganas de volar y vértigo», apuntó García Lozano.


