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En pleno debate interno sobre la necesidad de adelantar las elecciones generales, que se refleja en la presión que diversos sectores del PSOE están realizando para que Rodríguez Zapatero acelere esta convocatoria, el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, se presentó ayer ante los diputados, senadores y eurodiputados socialistas en una reunión que tenía como objetivo presentar las medidas de su programa de Gobierno. No era el mejor momento para reunir a los grupos parlamentarios, donde ha «caído como una bomba» la presión que llega desde algunos sectores de la izquierda, ya que entienden que, «en el momento de mayor debilidad de Zapatero» es cuando se produce contra él un encarnizado ajuste de cuentas.
Quizás consciente de esta debilidad, el candidato socialista hizo un llamamiento a «defender más a Zapatero» como figura institucional, durante una de sus respuestas a los diputados y senadores socialistas en la parte de la reunión que se celebró a puerta cerrada. Fueron quince las preguntas que se hicieron, en bloques de cuatro, y Rubalcaba puso el énfasis en ese refuerzo de la figura de Zapatero, al entender que en determinados momentos se le ha podido dejar «solo», según aseguraron a ABC algunos de los presentes en esta reunión. Al margen de este llamamiento a apuntalar al presidente del Gobierno, Rubalcaba habló de economía, de estrategia electoral y de asuntos sindicales y laborales.
Adelanto electoral
No hubo un pronunciamiento explícito sobre la posibilidad de un adelanto electoral, pero las fuentes consultadas reconocen que el grupo parlamentario y el propio PSOE tienen su mirada puesta en la reunión que se celebrará mañana en Bruselas para abordar el futuro de Grecia. De hecho, algunos diputados mantenían en los pasillos del Congreso la teoría de la celebración de un Consejo de Ministros el día 19 de agosto para convocar las elecciones.
Rubalcaba hizo un llamamiento a mejorar la relación entre los ciudadanos y el Parlamento
El candidato socialista apostó «por cambiar la forma de hacer política y huir del enfrentamiento y el rifirrafe» y anunció que su campaña «será tranquila». En este capítulo de los cambios, se refirió a la necesidad de reformar el Senado porque «no sintoniza con el Estado autonómico» y «no cumple ninguna de las funciones para la que fue creado».
Una gran parte de su intervención la dedicó a la Unión Europea y a la crisis económica. Se lamentó de la poca atención que se ha dedicado a la desregulación e intentó exculpar a la izquierda: «No es la izquierda la que se debe dar golpes de pecho, os lo dijimos, os lo dijimos» y subrayó que «la Unión Europea se ha especializado por hacerlo todo a medias» y que «bien caro lo estamos pagando ahora». El candidato socialista volvió a hacer una alusión a la banca, a la que ha hecho diana de sus críticas desde su primer discurso como candidato socialista. Sobre el sistema financiero afirmó que «tiene que colaborar con el desarrollo y la estabilidad europea».




