El diestro no gana para disgustos. Aunque ahora es su supuesto fisioterapeuta, conocido como Ángel Díaz G., quien acapara titulares. Y decimos supuesto porque el Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía denunció ayer al empleado contratado por el torero ante la Consejería andaluza de Salud por un supuesto delito de intrusismo profesional. La institución ha informado que la identidad del fisioterapeuta de José Ortega Cano «no consta en el censo de fisioterapeutas colegiados en la comunidad, pese a que realiza trabajos de recuperación reservados en exclusividad a profesionales sanitarios».
En el comunicado remitido a los medios de comunicación, el Colegio explica que sus servicios jurídicos han comprobado, «a raíz de las denuncias recibidas de ciudadanos y fisioterapeutas», que Ángel Díaz G. «se anuncia en guías profesionales como masajista», pese a que «carece de la titulación necesaria para ejercer en la recuperación de lesiones y dolencias de los pacientes».
Tras el alta médica de Ortega Cano, el día 11 de julio, Díaz G. comenzó a ganar repercusión por sus intervenciones en distintos medios de comunicación para informar sobre la evolución del torero.
Debido al accidente de tráfico que protagonizó el 28 de mayo, Ortega Cano ha sufrido dos fracturas de fémur en pierna izquierda, una fractura en pilón tibial izquierdo y una fractura de peroné derecho que le obligan ahora a realizar un programa de curas, rehabilitación pasiva y activa, así como revisiones periódicas en los Servicios de Traumatología.




