Una respuesta «firme» ante la crisis sin remilgos ni cálculos electorales. Este mensaje —pero con los pertinentes matices diplomáticos en su alocución— fue el que trasladó ayer la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, al presidente José Luis Rodríguez Zapatero durante su visita de 24 horas que realizó a la capital española en el marco de una gira de cuatro días por Europa (Hungría y Lituania incluidas). Clinton también se reunió con S. M. el Rey, la ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, y el presidente del PP, Mariano Rajoy.
«Cada país debe adoptar sus decisiones importantes, aunque sean difíciles, para salir de la crisis global de 2008 sin esperar las consecuencias políticas de las mismas», reclamó Clinton en la rueda de prensa conjunta con la ministra Jiménez.
Además pidió al Gobierno español que sea «firme» en los meses que quedan de legislatura «ya que es importante lograr los cambios hasta el final» y porque «España afronta importantes desafíos en la lucha contra el paro, la reestructuración del sector financiero y la mejora de la competitividad».
Con su mano izquierda Clinton quiso echar un capote diplomático a Zapatero: siempre aludió a «la crisis global de 2008» —tesis repetida por el Ejecutivo español— y reconoció las reformas que, «bajo el liderazgo del presidente Zapatero, se han tomado medidas para hacer frente a la crisis».
«Quiero públicamente decir que comprendemos perfectamente que esto es algo que lleva tiempo y paciencia en lograr esos cambios ... Al igual que el presidente Obama ha hecho en EE.UU., hay que adoptar decisiones responsables sin importar sus consecuencias políticas ... Sé lo difícil políticamente que son muchas de las acciones del Gobierno actual», reiteró.
Preguntada sobre la idoneidad de un adelanto electoral, Clinton se mostró contundente: «No hago comentarios sobre las cuestiones de política interna de España. No tengo bases para ello. Eso le corresponde decidirlo al Gobierno español».
Clinton reconoció a España como «un socio de confianza, con una relación de lazos profundos y un amigo muy valorado» y quiso agradecer el trabajo que las Fuerzas Armadas españolas realizan en Afganistán y Libia.
Sobre el asunto de Palomares —una de las cuitas entre Washington y Madrid por los residuos radiactivos existentes en el pueblo almeriense—, Clinton aseguró que la Administración Obama se está «tomando muy en serio» esta cuestión. Sin embargo, el Gobierno español no pudo arrancarle un compromiso más «firme» para que las autoridades estadounidenses procedan a la limpieza radiactiva de un incidente que data de 1966.
Rajoy confía en España
Clinton tenía especial interés en verse también con Mariano Rajoy, ante las expectativas de cambio en España. Le recibió en la Embajada de Estados Unidos y el líder del PP insistió ante ella en su convencimiento de que las reformas que se hagan deben ser sustanciales, de forma que permitan crecer económicamente y crear empleo, según explicó a ABC el coordinador de Presidencia y Relaciones Internacionles del PP, Jorge Moragas, presente en la reunión.
Rajoy expresó su confianza en España y en los españoles para solucionar los problemas y subrayó la «asimetría» entre nuestro país y Grecia.Además, al analizar las relaciones internacionales, aseguró, que con el PP en el Gobierno, España cumplirá sus compromisos con los aliados.
Tras la visita del vicepresidente Joe Biden en 2010, la de Clinton ha sido la de más alto nivel de la Administración Obama a España.




