Música

Música

Kepa Junkera o el músico en un loft

En «Ultramarinos & coloniales» colecciona ritmos, sitios y sabores en un minúsculo colmado perdido en el Casco Viejo de Bilbao

Día 22/06/2011 - 17.01h

–Hay mucho de jazz fusión detrás del disco, mucho trabajo sobre la percusión procedente de muchos sitios. ¿Eso son los colonos y los ultramarinos?

–Son temas compuestos en los últimos tiempos, en los que quería desarrollar lo que he venido buscando estos años con la banda. En esencia, integrar la trikitixa y la txalaparta con instrumentos estándar, como el piano. Quería explorar esa sensación de la abundancia de productos de cualquier tienda.

–Las melodías, como dice, son muy abiertas, muy luminosas. ¿Tanto optimismo hay?

–Sin duda. Estoy rodeado de unos musicazos y con la disposición de llegar a más público: hemos explorado ese optimismo que cualquiera puede reconocer, sea de Madrid, de Sevilla... o de Bilbao. Es ese colmado que todos hemos conocido.

–Pero hay mucho candombe y mucho ritmo ajeno a la tradición de aquí.

–He viajado mucho, y en Montevideo conocí a grandes músicos. Aquí quería abrir los temas y dejarlos muy atlánticos, recoger muchos sitios y sintetizarlos.

–¿Nos iría mejor si nos ocupáramos más de esas raíces bien entendidas?

–Sí. Que predomine ese espíritu de compartir, de amistad incluso. No hay que andarse con estridencias: buscar un estilo sencillo y buscar el encuentro.

–¿Hasta qué punto es necesario, para eso, salir de la propia tierra y volver?

–Vivimos en una sociedad de contrastes y es, precisamente, contrastar lo que te va situando. Hay que volver a ese Casco Viejo, pero que sea extrapolable a cualquier lugar del mundo. Lo más interesante es, en mi caso, trabajar sobre lo tuyo, lo de la tierra, aprendiendo a valorarlo con humildad desde fuera: yo viví un año en Estados Unidos y allí hay un talento alucinante, de otro mundo. Vas conociendo, vas buscando tus recursos...

–Una vez que ha salido, que ha visto todo eso, llega el momento de integrarlo. ¿Cómo se hace desde el punto de vista práctico? ¿Cómo se casan bajo y programaciones con trikitixa y txalaparta?

–Siempre he procurado estar muy abierto y muy atento. Creo que los músicos hemos vivido hasta ahora en habitaciones separadas, y que ahora hay un posible músico que ha tirado los tabiques y vive en un loft estupendo. A mí me gusta la trikitixa, pero conozco esos mundos, elijo y mezclo. Es esencial rodearte, también, de gente buena y capaz de darte opciones. Me interesa tener la opción de elegir y, al terminar un proyecto, decir: «Estoy cansado de decidir».

–Hablando de decisiones: este disco no tiene guitarra. Ni siquiera rítmica.

–La base melódica es del piano, y no veía necesario introducir guitarra. Me gusta mucho el mundo de la cuerda, sobre todo de la pequeña cuerda, pero en esta ocasión no quería meter invitados, quería contar solo con la gente de la casa.

–Antes de preguntarle por el folk, o música tradicional, pongámonos de acuerdo en los términos: ¿cómo lo llamamos?

–Hace unos años publiqué un disco en directo, «K». K de Kepa, nada más... Soy más «nominal»: prefiero que haya una personalidad a que haya un estilo marcado. ¿Buscas «tango» o buscas «Astor Piazzola»?

–Bien. Se trata de música con un arraigo geográfico claro, aunque solo sea por los instrumentos que se utilizan. ¿Cómo sacarlo de ese ámbito y quitarle las etiquetas?

–La gran pregunta... Siempre he sido bastante ambicioso, pero en nuestro campo todo es muy artesanal y cuenta con un impacto limitado. El secreto para sacarlo es ir haciéndote una carrera, ir ganándote amigos y aficionados. Es tu promoción y la de tu instrumento, a largo plazo.

–¿Cómo va a defender este disco en directo?

–Ya lo hemos estrenado en Bayona, y ha funcionado muy bien. Vamos sobre secuencias, que es algo con lo que yo nunca había utilizado, y tiene mucha fuerza. El reto es trabajar las secuencias para dejarlas un poco abiertas y poder jugar con el contraste con temas antiguos, que carecen de ellas. Es un reto, en cualquier caso.

–Como decíamos, detrás del disco hay mucho trabajo de ritmos, de melodías, de polifonías... ¿Cómo presentar eso a un público de directo que no es necesariamente el que tiene la paciencia de desentrañar extravagancias?

–En el disco hay una forma de tocar que es la que haya salido ese día. El directo es algo más, es la propia danza que haces con el cuerpo. Me apetecía contar muchas cosas en este disco, con muchos detalles, pero siempre con un tono festivo.

–Desarrollos de cinco minutos, crecientes, que acaban como ¿en una romería?

–Ese es el espíritu, pero en los discos nunca se consigue esa fuerza. En directo, sí: a por ella vamos.

Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
Lo último...
VideoBlogs

Haneke, con un par (de Palmas)

Dos balazos
Oti Rodríguez Marchante
Blog

Slash regresa a la senda del rock

Librería de Pistas
Varios autores

¿Por qué Keith Haring ha invadido Google?

La amiga de damien hirst
Laura Revuelta

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.