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Columnas / FUERA DE MICRÓFONO

Cinco palabras (y una canción)

Hagan lo único que pueden hacer para que no acabe lo que empezaron el 15M:un partido político

Día 20/06/2011

FELIZ. De saber que hablo un idioma que comparten 500 millones de personas. Que me entienden en lugares en los que nunca estaré. Sorprendido porque en esos sitios alguien pueda decir luna y entender lo que yo; pan y pensar lo mismo; madre y llorar como yo; lapislázuli y comprender que solo Dios ha podido regalarnos una palabra, que al escucharla suene tan hermosa. Lapislázuli, lapislázuli..

Triste. Porque hay padres en Cataluña que piden que sus hijos sean escolarizados en catalán y castellano. Quieren educación bilingüe. O sea, las dos. Y querer, debe saberlo bien el nacionalismo catalán, es un verbo que significa desear, apetecer, amar y tener cariño. Ante una declaración como esta Artur Mas tiene la oportunidad de confirmar lo que parece cuando está en Madrid: un líder sensato que sabe escuchar. Cuando está en Madrid.

Indignación. Con IU en particular, con los partidos mentirosos y gamberros en general. Sé que muchos, incluso en ABC, no piensan igual pero, con independencia de lo que pase en Extremadura, me sigue pareciendo una trampa, un bochorno que una formación como IU haya hecho alcaldes a concejales del PP. Si antes de que un ciudadano de izquierdas —no del PSOE, de izquierdas digo—, les vote le hubieran advertido que su voto podría terminar así, entonces callaría. Pero los de IU no avisan, piden el voto; no declaran que harán con él, maquinan; no descubren las cartas, juegan con toda la baraja; no son lo que dicen ser, o eso es lo que parece. Saludos cordiales señor Anguita. Su sombra es imperfecta, pero alargada.

Dignidad. La de los indignados que salen a la calle. Los que hacen de la protesta un ejercicio pacífico, los que tienen en la cabeza a su país, los que trabajan y buscan trabajo; los que sufren por un sueldo corto, por un trabajo imperfecto, por un futuro que no llega. Que todos, Señor, piensen. Que las bocas no cesen, pedía al cielo Juan Ramón Jiménez. Leo en una pancarta: Pienso luego estorbo. Nadie que piense estorba. Salgan de la melancolía. Dejen de hacer esfuerzos inútiles, hagan lo único que pueden hacer para que no acabe lo que empezaron el 15M: un partido político. Se lo que queréis, pero necesito saber a quien representáis.

Pena. Por la muerte de Clarecence Clemons, el gran saxofonista de Bruce Springsteen. Es difícil escribir que un músico tan especial esté muerto mientras escucho el saxo final de Thunder Roady la voz rota de Springsteen cantando a un lugar que no es el mío: «este es un pueblo lleno de perdedores/ y estoy intentando salir de aquí para ganar». No, definitivamente y aunque lo parezca no el mío. Hay cosas, una canción, que hacen que la vida sea un poco más llevadera. Incluso que sea placentera. Por cierto, han reparado en los hermosa que es la palabra placer. Que le siente bien, amigo. ¿Y amigo? ¿Y alféizar? ¿Y dignidad? Y libélula, azalea, abrazo, albahaca, Almoradiel...

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