España

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Impulsores de la regeneración

Cinco profesionales con presente y futuro reflexionan sobre la crisis y proponen caminos de salida para España

Día 12/06/2011 - 06.31h

Crisis, desesperanza, estancamiento, males estructurales, atonía social, deterioro de los valores... Entre tanto árbol que no deja ver el bosque, también se filtra la luz, la de españoles con empuje y abiertos al futuro, en todos los ámbitos de actividad, mucho más identificables con Ortega ( «Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos») que con el «alma quieta» que plañía Machado. Citamos a cinco de ellos en el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, en la calle Amaniel de Madrid. Un recinto blanco, geométrico y estimulante, perfectamente representativo del engranaje entre el pasado, el presente y el futuro; de cómo sobre un sustrato de muchos años (el de la colección de más de doscientos mil dibujos, riquísima historia gráfica de ABC) se innova, se avanza y no hay por qué establecer límites. Si ha sido posible un nuevo concepto museográfico, también es posible avanzar en todos los demás terrenos, con crisis o sin ella. Sin complejos.

Los invitados van llegando. Primero, Nieves Segovia, pedagoga y presidenta de la Institución Educativa SEK; después, David Rodríguez Caballero, escultor, casi en vísperas de regresar a Nueva York, donde ahora reside. Pronto se suman al grupo la arquitecta Blanca Lleó, la científica María Blasco y Javier Celaya, especialista en encauzar empresas en los nuevos entornos de internet. Y al borde de una taza de café, toca inmediatamente abordar las grandes cuestiones objeto de esta cita. El epígrafe es «Regeneración», sometido en este caso a distintas percepciones en las que hay un elemento común: nuestros interlocutores no sólo conocen perfectamente su propia sociedad, la española, sino que tienen además el referente comparativo de haber vivido, estudiado o trabajado fuera. Y de viajar constantemente, por razón de su posición puntera en sus distintas ocupaciones.

Quizá por esa común perspectiva y trayectoria, todos ellos manifiestan un limitado interés por la política española en su acepción convencional: ven poco ambicioso ensimismarse en sus titulares o en su letra pequeña. Les parece estrecho ese camino regeneracionista que habla de superar la partitocracia, politización de la Justicia o reforma de la ley electoral no porque no suscriban medidas de saneamiento institucional, sino porque ya han adquirido una visión global. Sin embargo, sí ofrecen abundantes reflexiones sobre la educación en España, piedra angular, y, al tiempo, no consideran liquidados ni seriamente dañados en nuestro país los valores de convivencia, aunque estén en estos momentos «centrifugados» por la inestabilidad económica.

Cataclismo digital

Ante la revolución digital, sus posiciones son diversas: los hay militantes, como Nieves o Javier («somos los conversos», dicen ellos entre risas), mientras que otros como David o María están más centrados en sus propias parcelas de actividad, y batallan desde terrenos más acotados. La relativamente escéptica es Blanca: reconoce el inmenso poder instrumental de la red, pero no tanto su capacidad de cambiar a las personas o la propia sociedad.

Frente a la crisis económica, más que indignados, se sienten proactivos. Javier recuerda que en estos tiempos confusos de reconversión en los que no sabemos dónde nos llevan las nuevas tecnologías, los anglosajones avanzan porque tienen interiorizado el método de ensayo-error, sin desfallecer tras un fracaso en primera instancia. Eso no ocurre en España. Todos reflexionan sobre lo que sucede a su alrededor, pero no se detienen: les queda mucho por hacer, ya sea al investigar una enzima vinculada al cáncer y la longevidad (María), crear sugerentes abstraciones de aluminio (David), buscar modelos viables de negocio en internet (Javier), proyectar un nuevo edificio (Blanca) o hincar el diente a los desafíos de la educación 2.0 (Nieves). Y, sin embargo, no recelan del movimiento 15-M. Lo observan con interés y respeto.

Regulación excesiva

Más les preocupan las rémoras económicas del exceso de regulación (bien resumidas en el hecho de que según el Banco Mundial, España ocupa el lugar 147 en el ranking de facilidades para la creación de empresas), y las sociales, por falta de espíritu emprendedor en nuestro país. Y también de vocaciones científicas, apunta María.Aunque, en contrapartida, pone sobre la mesa una encuesta de Tuenti según la cual la mayoría de los chavales españoles ya no quieren ser funcionarios. Atentos a la vorágine de contradicciones de la crisis en su versión española, alertan sobre un exceso injustificado de pesimismo y hablan de falta de sosiego. De que la regeneración pasa necesariamente por creerla posible, sin desistimientos.

Sólo dos de los reunidos se conocían previamente, pero ha habido buen clima, además de un vivo interés por las aportaciones y las actividades de los demás. A esto, antes de que la televisión pervirtiera el término, se le llamaba tertulia.

Educación, política y crisis

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