El conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, y el director general de Montes, Tomás Fernández-Couto, presentaron este sábado el Plan de Prevención y Defensa contra los incendios forestales de Galicia (Pladiga 2011), que mañana será analizado en el seno del Consejo Forestal —órgano consultivo y asesor— y que luego será sometido al Consello de la Xunta. El responsable de esta cartera explicó que el Pladiga 2011 presenta una continuidad, en sus líneas fundamentales, con respecto a las últimas campañas. Así, tanto los medios humanos como materiales son semejantes a los empleados el pasado ejercicio y tan solo se introdujeron algunos ajustes para «mejorar» el operativo.
El objetivo general pasa por reducir al mínimo posible los daños ecológicos, económicos y sociales. Asimismo, se mantienen prácticamente los propósitos complementarios establecidos el pasado año, en el sentido de no superar el promedio de 3 hectáreas de superficie afectada por fuego y, en cuanto al tamaño de los incendios, mantener el número de los mayores de 25 hectáreas por debajo del 2% del total y el porcentaje de aquellos menores de 1 hectárea por encima del 70% del total
Todo ello, perseverando igualmente en la voluntad de reducir el número de fuegos y la superficie quemada total. En el Pladiga 2011 está prevista la movilización de 6.052 personas en temporada de máximo riesgo (en 2010 fueron 6.085). Estos seis millares amplios de profesionales contra los fuegos forestales tendrán a su disponer este verano, —en la temporada de máximo riesgo—, 39 medios aéreos, entre los propios de la Xunta y los que aporta el Estado y los diferentes Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, a los que hace falta añadir otros medios del Ejército de disponibilidad compartida con otras autonomías.
En tierra, el Pladiga 2011 recoge unos 300 medios de lucha contra el fuego, entre los que cabe destacar las 156 motobombas del SPDCIF (Servicio de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales) de la Xunta. Las principales novedades, destacando el empleo de aviones ligeros para tareas de coordinación, radican en la mejora del Índice de Riesgo Diario de Incendio (Irdi), el levantamiento con GPS del perímetro de todos los fuegos y la utilización, —en pruebas—, de un nuevo aditivo para mejorar así la eficacia del agua en las tareas de extinción.




