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España-Israel: Las fronteras de 1967

Los límites viables entre israelíes y palestinos no se confirmaron hasta la conferencia de Madrid, en octubre de 1991

Día 26/05/2011

EL encuentro del presidente Barack Obama con Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, tuvo lugar el viernes 20 en la Casa Blanca. El jueves 19, el presidente hablaba en el Departamento de Estado: la paz entre Israel y Palestina, afirmó, solo podrá lograrse sobre las fronteras de 1967. El presidente establecía ese principio en presencia de Hillary Clinton. Antes de embarcarse hacia Washington, Netanyahu protestó indignado. Con indignación mayor le respondió la secretaria de Estado. Obama mantuvo su apuesta con especial firmeza. El domingo 22, el presidente hablaba en AIPAC, el comité Americano Israelí defensor de los intereses judíos en Estados Unidos. Obama reiteró el mensaje: «He dicho que Estados Unidos cree que las negociaciones entre los dos estados (solo pueden prosperar) con fronteras permanentes de los palestinos con Israel, Jordania y Egipto, y una frontera permanente de Israel con Palestina (basada en) los límites de 1967, con los intercambios de territorio mutuamente acordados, de modo que la nueva frontera, segura y reconocida, se establezca por los dos estados». Obama subrayó esas palabras, «con los intercambios mutuamente acordados».

En vista de que «mi posición se ha malinterpretado varias veces, déjenme reafirmar lo que significa las líneas de 1967 con intercambios mutuamente acordados». Esto significa que «los propios partidos, israelíes y palestinos habrán de negociar una frontera distinta a la del 4 de junio de 1967». Poco antes, Netanyahu sostuvo que Obama había ignorado ese punto, intercambios acordados.

Los oyentes, judíos quizá en un 90%, aplaudieron calurosamente. Hay divergencias a veces profundas entre el actual gobierno de Israel y los judíos de Estados Unidos. Obama explicó en qué términos había hablado a Netanyahu: «No se pude seguir aplazando y aplazando la solución de los dos estados». A la salida, volvieron los aplausos y las aclamaciones. No hubo abucheos, como temían algunos asesores.

Desde 1948 han transcurrido 63 años. El Israel de Ben Gurión, estudiado, admirado, envidiado, parece muerto hoy. Resucitará. Netanyahu estará al frente del gobierno un año o veinte. Obama cesará en enero de 2017. Hasta entonces hay tiempo.

Resolver el conflicto es hoy más urgente que nunca. Las nuevas tecnologías, señaló Obama, harán más difícil la defensa de Israel. Una paz duradera necesita de dos estados que alberguen a dos pueblos. Las fronteras de 1967 solo se confirmaron en la conferencia de Madrid, octubre de 1991, con George H.W. Bush y Mijail Gorbachov como testigos.

En la guerra de los Seis Días, mayo de 1967, el ejército israelí lanzaba un ataque preventivo contra las fuerzas egipcias concentradas en la frontera sur. Israel ocupó los Altos del Golán, Jerusalén este, Cisjordania y Sinaí. El Sinaí fue devuelto, no los otros territorios. Isaac Rabin, primer ministro, se preguntaba 18 años después, en 1995: ¿Con quién hay que negociar? Respuesta: con el enemigo. El general Rabin terminaba así su discurso de Tel Aviv: «Mientras no hubo oportunidades de paz fui un hombre de guerra. Hoy tenemos una oportunidad. La paz lleva consigo dificultades y dolores. Pero no hay camino sin dolor». Minutos después era asesinado por un joven judío de extrema derecha.

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