El vídeo, por más que nos pese, sigue siendo ese gran incomprendido del arte contemporáneo. Coleccionistas, haberlos haylos, aunque no en la misma medida que en otros campos, y más fuera de España que aquí. Por eso me sorprende, sin duda para bien, que una feria como Loop, dedicada exclusivamente a este mercado, llegue a su novena edición (abrirá sus puertas el 19 de mayo). Para mayor inri, cuando el mundo de las ferias de arte patrias (la generalista ARCO, sin ir demasiado lejos) no está para muchas alaracas y todavía tiene el reto de definirse o buscar una clara identidad. Va a ser que tenían razón quienes pensaban que el futuro, si no eres uno de los grandes (tipo Art Basel, que, incluso, pone pica en Hong Kong después de Miami) está en especializarse. Loop optó por ello y por el original formato de organizarlo todo en un hotel. Cada habitación, un stand y con un solo huésped: las proyecciones en vídeo por cualquiera de sus rincones, del cuarto de baño –incluso en la bañera– a la cama... Lo que en un principio parecía un poco incómodo o no muy elaborado, más allá de la gracia ocurrente (o a mí me lo pareció), fue ganando en profesionalidad. Es decir, lo original no quitaba el rigor de la propuestas y la buena exhibición de las piezas.
Hincar el diente
A la medida que Loop ha ido creciendo, ha montado toda clase de eventos en su entorno, dedicados, de una manera u otra, al vídeo. El festival Screem from Barcelona nació también hace nueve años con una programación modesta que se ha multiplicadohasta hacerse inabarcable: más de quinientos artistas, procedentes de cuarenta países y expuestos por ciento cincuenta espacios de la ciudad. Aquí nadie falta o no le conviene faltar, de CaixaFórum a la Fundación Miró y el Museo Picasso. A mí estos macroeventos me abruman, porque parece que se basan más en la cantidad que en la calidad, pero, con el paso del tiempo y de la experiencia, he optado por hacer microcatas, comer poco pero intenso, y si me quedo con hambre le hinco el diente al primer bocadillo que pillo por la calle. Screen from Barcelona da para ambas cosas.
Serán más de 500 artistas de 40 países y expuestos por 150 espacios de la ciudad
La Fundación Suñol tira de tres clásicos en la materia: Antoni Miralda, Jaume Xifra y Muntadas. Con una pieza que habla también mucho de acciones pioneras. De iniciativa privada, como la del señor Josep Suñol, que encarga estas obras y trabajos documentales hace treinta y cinco años, y de creadores que antes que nadie –y que, por tanto, se han convertido en referentes– entienden el lenguaje del vídeo y sus posibilidades expresivas y reivindicativas. Incluso, todavía siguen en activo. Sin duda, es el trabajo más interesante para trazar la cartografía de lo que hemos sido y dónde estamos. De que el vídeo y todas sus implicaciones no son flor de un día.
Esta casa es una fiesta
En el verano de 1976, Josep Suñol monta una fiesta para celebrar la inaguración de su nueva casa, obra de José Luis Sert. Una party muy al estilo de la época en Barcelona: entre lo lúdico, la excentricidad y la alta cultura. Todo el edificio, sus tres plantas, se tiñeron con los colores secundarios. Mientras, la casa se iba llenando de personajes, a cual más peculiar. Entre aquellos participantes, destacaron algunos ilustres como Jaume Sisa, María Luisa Borràs, Fernando Vijande y Gloria Kirby. Esta acción fue grabada por Roberto Mardones en super 8, y editada por Miralda y Xifra. Situación color, que es el título de la pieza, recoge esta fiesta iniciática, donde el objetivo era atrapar a sus invitados en una suerte de orgía sensorial. Hecha y pensada para el disfrute de los cinco sentidos. El otro trabajo, también iniciático, que se presenta en la Fundación Suñol es obra de Muntadas. En aquella surrealista party, fue grabando escenas de distintas estancias de la casa y del propio dueño. Aquel día se proyectaban en una televisión que se encontraba encima de la cocina de la casa.
He aquí tres propuestas de las cientos que presenta el festival Screem from Barcelona. Si se quieren perder en la inmensidad, son muy libres, pero puestos a elegir.





