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Vivo o muerto

Desde el domingo por la noche hay un antes y un después en la lucha internacional contra el terrorismo islamista

Día 03/05/2011

OBAMA ha acabado con Bin Laden. Pero también con los argumentos de la Alianza de Civilizaciones y la supuesta alternativa a la guerra contra el terrorismo de Bush. Desde el domingo por la noche hay un antes y un después en la lucha internacional contra el terrorismo islamista. Por la muerte de Osama Bin Laden, en primer lugar. Por los principios de lucha antiterrorista enumerados por el supuesto líder de la alternativa a la guerra contra el terrorismo, en segundo lugar.

Principios, los de Obama, que son todos aquellos tan duramente cuestionados por los críticos de Bush durante toda la última década. La izquierda europea quiso que Obama liderara la alternativa a Bush y hasta le dieron el Nobel de la Paz para ese fin. Pero, en lugar de eso, Obama enumeró uno a uno todos los principios de la guerra contra el terror desarrollados por Bush y el neoconservadurismo. Primero, la asunción misma de la guerra. Al Qaida nos declaró la guerra, por lo que nosotros fuimos a la guerra contra Al Qaida. Para proteger a nuestros ciudadanos, a nuestros amigos, a nuestros aliados.

Segundo, la orden de capturar a los terroristas, a Bin Laden, vivos o muertos. Para Obama, a diferencia de nuestro exministro de Defensa, no es mejor morir que matar. Y, para Estados Unidos, no hay un problema democrático, el planteado por Felipe González, si se ordena matar a la cúpula terrorista. Obama lo dijo explícitamente en su discurso. Nada más asumir el poder, ordené al director de la CIA que hiciera de la captura o muerte de Bin Laden su prioridad en nuestra guerra contra Al Qaeda.

Tercero, Estados Unidos no está en guerra contra el Islam, está en guerra contra Al Qaida y contra un asesino en masa de musulmanes como es Bin Laden. Como ya lo dijo George Bush tras el 11-S, recordó. Obviedad manipulada hasta la saciedad por la izquierda mundial, muy especialmente por la nuestra, para cuestionar la guerra contra el terrorismo islamista y proponer el diálogo de civilizaciones.

Cuarto, la desaparición de Bin Laden debería se bienvenida por todos los que creemos en la paz y en la dignidad humana. Se ha hecho justicia. Las operaciones militares para capturar o matar terroristas son actos de justicia y de defensa de los inocentes y no excesos y males de los sistemas democráticos.

Y quinto, es el patriotismo el que ha hecho posible la captura de Bin Laden y los avances en la guerra contra el terror. Sí, patriotismo, la palabra maldita por la que tan vilipendiado fue Bush en nuestra progresía: «Hemos podido hacerlo no por riqueza o por el poder sino por quienes somos: una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos».

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