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El PP echa el resto con Cospedal para acabar con 28 años de gobierno socialista

Barreda y Cospedal protagonizarán la «madre de todas las batallas autonómicas»Rajoy se la juega en toda España, pero el envite es mayor con su «número dos»

Día 01/05/2011

Cuando en julio de 2009 Mariano Rajoy apostó por María Dolores de Cospedal —entonces presidenta del PP en Castilla-La Mancha— como secretaria general del partido, acababa de colocar a esta comunidad en el centro de la política nacional y en el epicentro de la contienda electoral autonómica del 22-M. Desde entonces, la estrategia del PP ha sido convertir esta autonomía, que se extiende en pleno corazón geográfico de España, en el símbolo de la Covadonga desde la que reconquistar el Gobierno central en 2012. Esto es, «la recuperación nacional», en palabras que la propia Cospedal pronunció esta misma semana en la sede de ABC.

Mientras tanto, en la acera del PSOE regional no quieren hablar en absoluto de convertir estas elecciones en un plebiscito nacional. «Lo que se vota ahora es a los presidentes autonómicos y a los alcaldes, no a Zapatero o Rajoy», repiten sin cesar. Cuestión de estrategias.

A la simbología de gran carga política que el PP pretende dar a estas elecciones en Castilla-La Mancha —«en estas próximas elecciones se va a fijar el rumbo del país», apunta Cospedal—, se añade otra de no menor calado por su repercusión también en las generales del próximo año: la de terminar con un bastión socialista que, si llegara a triunfar de nuevo, superaría los treinta años continuados de gobierno autonómico.

Son estas dos circunstancias, la de la personalidad política de Cospedal y la posibilidad de terminar con la hegemonía del gobierno socialista en los últimos 28 años, las que confieren a esta cita electoral el apocalíptico título de «la madre de todas las batallas». Una comunidad acostumbrada a pasar inadvertida, por su poco peso en la política nacional, ve en esta ocasión cómo los focos y altavoces informativos de dimensión nacional se centran en la tierra de Don Quijote.

Apuesta con riesgos

Pero la apuesta del PP tiene sus riesgos. El 22 de mayo Rajoy se juega mucho en toda España, pero el envite es aún mayor en esta comunidad autónoma. De ahí que su «número dos» se enfrente también a un reto cuyas consecuencias serían imprevisibles en caso de derrota. Las encuestas apuntan a una gran victoria del PP en la mayor parte de los feudos autonómicos y en los principales ayuntamientos de España, por eso la hipótesis de la derrota en Castilla-La Mancha empañaría el balance de los «populares» en esta cita electoral.

Para el PSOE, y en concreto para el sucesor de Zapatero, una victoria en Castilla-La Mancha representaría un golpe de efecto apreciable y un balón de oxígeno importante. Suministrado precisamente por un presidente autonómico, José María Barreda, ya en retirada y como último servicio, puesto que afrontaría su última legislatura al no poder continuar por la limitación de ocho año de mandato que impone el Estatuto de Autonomía. Personalmente para Barreda sería una despedida por la puerta grande, ya que fue uno de los barones instigadores de la marcha de Zapatero para intentar parar la sangría electoral socialista.

Sin embargo, la realidad es que, por primera vez en treinta años, los populares están en condiciones no solo de disputar al PSOE el gobierno castellanomanchego, sino con posibilidades reales de lograr un triunfo histórico. Y no están regateando esfuerzos para culminar su plan. En el último año Mariano Rajoy casi se ha convertido en un ciudadano más de esta Comunidad. Más de veinte veces ha paseado por calles y lugares de pueblos y ciudades de Castilla-La Mancha en apoyo a su secretaria general y candidata, y en la campaña redoblará su esfuerzo. La próxima cita más importante será el día 7 en la plaza de toros de Toledo. Pero además Cospedal está recibiendo el apoyo de todos los pesos pesados del partido, como lo será la presencia prevista de José María Aznar en este mismo acto. También Esperanza Aguirre y Gallardón hacen de teloneros estos días por tierras de Guadalajara, una provincia que se antoja fundamental para las aspiraciones «populares».

Duplicar cargos

Una de las incógnitas, en clave nacional, que se abrirán en caso de triunfo del PP en Castilla-La Mancha es si Cospedal simultanearía la Presidencia de la Comunidad con la secretaría general del partido. «Será lo que mi partido quiere que sea», es lo último que la protagonista dijo al respecto en un Desayuno Electoral de ABC.

Precisamente la doble condición de candidata y secretaria general ha marcado en buena medida el debate político de la presente legislatura autonómica. Esta se ha caracterizado por la falta de sintonía absoluta entre Cospedal y Barreda, y por una vida política y parlamentaria agria y a cara de perro, sin concesiones en la crítica y el ataque.

Esta relación irreconciliable está acorde además con lo que ambos partidos se juegan. Y será el terreno por el que discurra una campaña electoral de trinchera, en la que los pocos votos que podrían decantar el triunfo de uno u otro tengan que ganarse con la bayoneta calada. Todos estos ingredientes hacen que la noche del 22-M sea una de las más esperadas, y también en gran medida una de las más trascendentes para el devenir político nacional y de Castilla-La Mancha.

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