Francisco Javier Guerrero, ex director general de Trabajoentre 1999 y 2008, es uno de los actores principales de la trama de ERE fraudulentos que gestionó la Junta de Andalucía. No sólo se encuentra en estos momentos imputado por parte de la juez Mercedes Alaya, que instruye el caso, sino que, además, ha acuñado dos de las expresiones que más se han repetido desde que estalló el escándalo: «fondo de reptiles» y «criaturas».
Con la primera, Guerrero hizo referencia, aunque luego rectificara sus palabras, al fondo para empresas en crisis con el que se han pagado a los intrusos incluidos en los ERE, esto es, una serie de ayudas económicas que se otorgaban a discreción de la Consejería de Empleo andaluza. Con la segunda, el director general aludía directamente a los intrusos en los ERE. Tal como afirmó en una entrevista a «El país»: «Los intrusos no son intrusos, son criaturas necesitadas de ayuda sociolaboral que están desempleados».
Lo curioso es que esas «criaturas», o al menos algunas de ellas, no eran anónimos parados de una comunidad autónoma que se ha caracterizado por una elevada y estructural tasa de desempleo por encima de la media nacional, sino desempleados que tenían una relación con el director general, como su suegra o su vecino.
El último, por ahora
El último de los que hasta ahora han salido a la luz es Andrés Carrasco Muñoz, natural del municipio sevillano de El Pedroso —donde fue alcalde Guerrero— y prejubilado en el ERE promovido en 2003 por la empresa Aceitunas y Conservas S.A.L. (Acyco), pese a no haber trabajado nunca allí. Carrasco Muñoz, según recoge Europa Press, ha declarado a la Policía Judicial que era «amigo de la infancia» del que fuera director general de Empleo.
Según su relato, él «se encontraba en el paro y no disponía de ingresos, siendo este el motivo que le llevó a pedir trabajo a su amigo el director general», quien le ofreció la posibilidad de «acogerse a una ayuda de un fondo de pensiones», tras lo cual Carrasco Muñoz firmó «toda la documentación» en el domicilio del propio Guerrero. En cualquier caso, Carrasco Muñoz ha reconocido también a la Policía Judicial que nunca trabajó en Ayco.
Este caso se suma a otros ya conocidos de «criaturas» que fueron incluidos de forma fraudulenta en ERE y que mantuvieron algún tipo de relación con el ex director general. Es el caso, de entrada, de Victorina Madrid, suegra de Guerrero, que está incluida en el ERE del grupo SOS Cuétara, pese a que nunca trabajó en esa empresa.
Un pensionista
Otra «criatura necesitada de ayuda sociolaboral» que fue incluida de forma irregular en un ERE fue Alejandro Millán Torres, un pensionista que tuvo la suerte de ser vecino de Francisco Javier Guerrero en el Pedroso, municipio del que ambos eran naturales. Millán Torres confesó a la Policía Judicial en su declaración que fue el ex director general quien le propuso «arreglarle un ayuda» tras haber sufrido en 2005 un infarto de miocardio que lo alejó de la actividad laboral.
Dos años después Millán Torres comenzó a cobrar como prejubilado de un expediente de regulación de empleo promovido por Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), y ahora tiene una empresa de electricidad junto a su cuñado y está dado de alta como autónomo en la Seguridad Social, según el atestado policial.
Finalmente, está el caso de Estrella Blanco, incluida en el ERE de Hitemasa sin haber trabajado nunca allí, por ser la madre del chófer del entonces director general de Trabajo.




