Al contrario que en la ruleta, en las apuestas deportivas apenas existe el «no va más». Para muchas, el mayor flujo de dinero llega precisamente cuando el balón echa a rodar y el jugador ve las cartas sobre la mesa. «En la mayoría de casas, cerca del 60 por ciento de las apuestas se hacen durante el partido, porque el apostador tiene el máximo de información posible y, por tanto, tiene ventaja a la hora de hacer su inversión», explica Xabier Ojer Nieto, responsable de comunicación de Betfair Iberia. Manuel de la Marta, chief operating officer de la agencia de marketing GranViaOnline, cita a otro tipo de usuarios, menos expertos: «Ven a su equipo ponerse por debajo en el marcador y apuestan a que es capaz de remontar. Son situaciones muy diferentes: la primera es una acción planificada y la segunda, impulsiva».
Los cuatro clásicos son el negocio soñado. «Normalmente, el volumen de apuestas se dobla respecto a un partido “normal”, asegura Lina Carlos de Vergara, brand communication manager de Bwin, donde han preparado incluso una apuesta combinada para los cuatro encuentros, con 10.000 euros de premio. Juan Barrachina, country manager de Unibet, confirma que «los partidos así son los mejores, porque además las apuestas están muy equilibradas y el dinero se reparte. En comparación, un Mundial ofrece un mes muy intenso, con dos o tres partidos al día, pero que en muchos casos tienen un favorito demasiado claro».
La variedad de apuestas por internet es inimaginable. «Ahora mismo hay aproximadamente 120 apuestas diferentes posibles, pero llegarán a 300 por partido, cuenta Lina Carlos de Vergara. Este año, sin embargo, algunos se han superado. «Se puede apostar, por ejemplo, sobre quién recibirá menos goles en los cara a cara. Valdés es superfavorito en este apartado», dice Barrachina. «Se paga 1,55 a 1, frente a los 2,90 que supondría una victoria de Casillas. También se puede jugar sobre si alguno de los entrenadores será expulsado en cualquiera de los partidos». Pero el premio gordo se lo lleva esta vez la apuesta sobre los aspersores del Camp Nou. De momento, los apostantes confían en el juego limpio (que no siempre se ha producido) y la «ducha» al equipo rival cotiza 8 a 1.
Otras casas prefieren apuestas más convencionales. «La oferta cambia continuamente, por lo que es difícil comparar, pero nuestras apuestas siempre están enfocadas al partido y al juego en sí», aseguran desde Bwin, que por otra parte patrocina al Real Madrid. Goles, tarjetas, saques de esquina, sustituciones, posibles hat-trick, puertas a cero, remontadas... Cualquier apartado estadístico puede aportar una buena cantidad de dinero y, al mismo tiempo, modificar los índices de otras apuestas durante el desarrollo del partido.
«Los valores se van ajustando», aclara Barrachina. «Por un lado se hace en función de lo que apuesta la gente y, por otro, por un departamento de Unibet que tiene en cuenta multitud de factores, como una posible lesión de Messi o Ronaldo o una tarjeta roja, no digamos si va acompañada de penalti, que puede dar un vuelco a las apuestas. Incluso el clima, si el campo está embarrado, por ejemplo, también tiene mucha importancia».
En este sentido, Pepe y Sergio Ramos tienen más papeletas para irse a la calle, según los apostantes. Por el Barcelona, los sospechosos habituales son Mascherano y Alves.





