El secretario general del PSPV, Jorge Alarte, volvió ayer a hacer gala de su doble discurso en cuanto a la forma de proceder contra los cargos políticos imputados. En plena ofensiva contra el PPCV por la inclusión de candidatos afectados por la investigación del «Gürtel» y el «Brugal» en las listas autonómicas, Alarte no tuvo empacho en desplazarse a la localidad alicantina de Denia para participar en la presentación como candidata a la Alcaldía de Paqui Viciano, con tres imputaciones a sus espaldas.
La «doctrina» del PSPV, como la de Ferraz, especifica que no pueden integrar en sus listas a candidatos imputados por casos de corrupción o acusados de haberse enriquecido. Sin embargo, Viciano —alineada inicialmente con el ex ministro Jordi Sevilla, pero que luego se ha aproximado a Alarte— cuenta con todos los parabienes de la dirección de los socialistas valencianos, a pesar de que está implicada en dos causas por malversación.
La primera causa se remonta a 2008. La juez imputó a Viciano por presunta malversación al vender sin subasta un camino catastral —sin segregar— a una promotora, por debajo del precio de mercado. La segunda causa se inició poco después de llegar el PP a la Alcaldía y detectar que había más de 20.000 euros recaudados a través de los carnés municipales «Llunàtics» y «Maniàtics» que no se habían ingresado.
La tercera imputación se refiere a un delito electoral cometido presuntamente en la campaña de Viciano a la Alcaldía en 2007, cuando colocó la primera piedra de un trinquete. El fiscal jefe de Alicante pide su inhabilitación.




