Catedrático de Pediatría, ex decano de la Facultad de Medicina y actual rector de la Universidad de La Laguna, ha vivido cuatro años muy convulsos marcados por la crisis económica, que ha lastrado las arcas de la Universidad, la irrupción del Plan Bolonia, y la creación de la universidad privada de La Orotava. Sin embargo, encara las elecciones, dice, «con la satisfacción del compromiso cumplido», ya que su equipo ha logrado casi el 90 por ciento de los objetivos que se planteó en 2007. «Lo fácil era irme ahora, pero he de reconocer que me ha podido esa avidez que me caracteriza por buscar siempre la mejora, ese afán por seguir profundizando en la idea de cambio para la excelencia, que creo haber plantado en nuestra universidad».
D Presenta un programa que pivota sobre cinco grandes argumentos «que funcionarán como ejes transversales para la planificación, la acción y la evaluación», señala. El primero es la cohesión institucional, ya que «la desunión nos debilita y nos hace más vulnerables ante la situación de crisis y complejidad en la que estamos, y ante las pretensiones de los poderes políticos de injerencia en nuestro funcionamiento autónomo». El segundo, la potenciación de la planificación para satisfacer las demandas de los usuarios de la universidad. «Es fundamental», señala, que los alumnos reciban la mejor formación y la mejor gestión de todos los procesos administrativos, por ello, «tenemos que dotarnos en número y perfiles, de una plantilla de Personal de Administración y Servicios acorde con las nuevas demandas que implica la integración en el EEES (Espacio Europeo de ducación Superior). Su candidatura no se olvida de la financiación, histórico caballo de batalla de la educación pública canaria. Y es rotundo: «Sin financiación o sin cumplimiento de los compromisos económicos adquiridos por el gobierno con las universidades no se puede alcanzar la excelencia que se nos exige y la respuesta social que se nos demanda». Por eso, señala, «es urgente, como he planteado en más de una ocasión, establecer un marco legal estable que garantice una financiación a las universidades públicas para poder asumir con base firme el cumplimiento de su triple misión». No olvida, tampoco su gestión de los caudales públicos en estos cuatro años. «Hemos hecho desaparecer el déficit económico que sufrimos y que estaba lastrando nuestra capacidad financiera, y hemos provocado un superávit que posibilita asumir nuevas inversiones», comenta. El cuarto punto de su programa abre una ventana a la innovación. Y tira del informe de la Asociación Europea de Universidades «Creativity in Higher Education», «que recuerda que las universidades deben mirar hacia el futuro en todas sus actividades antes que
fundamentarse en el pasado, para estar un paso por delante de los tiempos, yendo más allá del conocimiento establecido, cuestionando las ideas y los métodos consagrados». Y esto, ligado a la excelencia académica. El primer paso, la declaración de Campus de Excelencia Internacional de ámbito regional, ya se ha logrado. «Si realmente queremos situarnos en una posición relevante en el mapa universitario español e internacional deberemos dar un paso más que el de la calidad y aspirar a la excelencia como valor de referencia», comenta. ¿Cómo?, seleccionando los puntos de mayor potencial de la universidad y firmando alianzas con otras.
Pese a los mensajes que llegan desde algunas instituciones para fortalecer la Formación Profesional (entre ellos el Gobierno de Canarias), Doménech no oculta que la licenciatura universitaria es garantía de éxito laboral. «Tienen más probabilidad de conseguir un puesto de trabajo que un titulado en FP. Otra cosa es el nivel de precariedad y de subempleo que existe, que hay que denunciar que es muy alto», señala. Pese a los duros efectos de la crisis, no cree que haya «fallado» el modelo universitario, más bien el errático desarrollo económico de Canarias en los últimos años. «Quien lo está sufriendo ahora más crudamente, no son los titulados universitarios, que también, sino fundamentalmente ese colectivo juvenil que deslumbrados por los faros del dinero fácil se desorientaron y cogieron el camino fácil de sueldo inmediato», indica.
No cree que sobren carreras, sobre todo porque los actuales grados están orientados al mundo laboral, y tampoco cree que les afecte negativamente la universidad privada de La Orotava, ya que no compiten «en la misma división, la ULL está muy por delante, es algo más que una academia de enseñanza superior».




