Emilio Ruiz Barrachina ha sido el encargado de ofrecer para la Historia el documental-película o “ultimo trabajo”, como les gusta decir a la familia, de un músico, cantaor y artista irrepetible. El trabajo es maravilloso si lo vemos con la sensibilidad del propio Morente, que ponía todo su ser en cada momento de su mágico viaje por la fusión musical, sin menosprecio de cualquier palo flamenco. El documento impresiona por esa actitud positiva de un Morente que no esperaba la muerte tan cercana, sólo vio el material rodado y tres días antes de su ingreso en un hospital madrileño incluso seleccionó muchas de las escenas que Barrachina había captado. Las últimas, junto al Guernica, que sirve para poner el punto y final de la “historia”, en la que no se entra ni en su muerte, ni en lo que pueda haber detrás de ella, aunque según su hija Estrella: “Sólo lo he visto una vez en un hospital y ya no lo he visto más”. Barrachina (autor de la olvidable “El discípulo) añade sobre “Morente”, sin el añadido “El barbero de Picasso”, que “no es un obituario, ni un biopic ni un homenaje. Y se nota. Morente en sí mismo traspasaba los géneros y si compartía pantalla con Estrella, mejor. Cualquier cosa con ella dentro nos gusta más".


