La creación, el próximo curso, de un Bachillerato de Excelencia en la Comunidad de Madrid para alrededor de un centenar de alumnos con una nota media en la ESO superior a 8 no ha dejado a nadie indiferente. Esta propuesta de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha encendido un intenso debate en la comunidad educativa. Pero la idea de Aguirre no es nueva, pues ese espíritu ya ha sido recogido en otras propuestas electorales. De hecho, el PSOE ya formuló una serie de medidas con esa misma filosofía en el programa político que presentó en las elecciones generales de 2008. Entonces en la página 138, bajo el epígrafe «excelencia educativa», se exponía un paquete de iniciativas en la misma línea que ahora se critica a Esperanza Aguirre.
Entonces, los socialistas defendieron «impulsar un programa de alto rendimiento académico dirigido a los estudiantes con mejores resultados en las distintas áreas de conocimiento» e «implantar un nuevo programa de profundización de conocimientos dirigido a los alumnos de Primaria y Secundaria con mayor capacidad y motivación para aprender, orientado a que continúen estudiando». Incluso, el PSOE pensó en distinguir a los estudiantes más avezados con «una nueva línea de premios dirigidos a los alumnos con mejores resultados».
Y ha sido precisamente desde las filas socialistas desde donde han llegado las críticas más duras a la propuesta de Esperanza Aguirre. El propio ministro de Educación, Ángel Gabilondo, intervino en el debate al afirmar que «las aulas no son solo lugares para aprender, son lugares también para convivir» y su segundo, el secretario de Estado de Educación, Mario Bedera, indicó que un Bachillerato de Excelencia «transmite una idea segregadora del sistema educativo. Esto es separar, segregar y crear guetos». El aula «es un ecosistema donde el joven aprende contenidos, pero también aprende a convivir con sus compañeros y éstos son más y menos dotados intelectualmente». Fue más allá el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, al plantear que un bachillerato de elite supone «avanzar hacia los guetos y hacia la segregación».
Ayer hubo reacciones para todos los gustos. Entre las valoraciones más positivas hacía la propuesta de Aguirre destacó el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, que declaró que «se trata de una propuesta muy interesante que hay que fomentar», porque «si un chaval tiene capacidades extraordinarias y posibilidad de despuntar hay que fomentarlo». El presidente de la Concapa, Luis Carbonel, también consideró que la iniciativa «no perjudicará a nadie, ni a los alumnos que avancen más despacio ni a los que tengan una nota superior a ocho, pues acudir al centro de excelencia será voluntario».





