El centro escolar no adoptó ninguna medida y tuvo una actitud de omisión constante ante los episodios de hostigamiento y maltrato sufridos por un alumno de Primaria, al menos desde 2007 a 2010, por parte de cinco compañeros, hechos comunicados y denunciados por sus padres a la dirección y a varios docentes sin ningún resultado. Así lo indica la sentencia del Juzgado de Primera Instancia Nº 44 de Madrid, por la que condena al centro escolar concertado Amor de Dios, de la Congregación de Hermanas del mismo nombre, situado en Alcorcón (Madrid), a indemnizar a sus progenitores con 40.000 euros. Se trata de la mayor indemnización impuesta en España a un colegio por «bullying» o acoso. Un caso similar, en el Colegio Suizo de Madrid, se saldó con una indemnización de 30.000 euros.
El fallo, del 25 de marzo pasado, subraya que dicha cifra es «tres veces inferior a la que les correspondería», en base a los padecimientos que el continuado y reiterado en el tiempo acoso escolar causó en el pequeño: un síndrome postconmocional con trastorno de la personalidad, así como un trastorno neurótico por estrés postraumático.
Niños de 7 y 8 años
Lo más llamativo de este episodio, además de la actitud del colegio «que no hace caso de la información ni se la comunican a los padres de los niños acosadores» es la escasa edad de los cinco menores implicados en este episodio, que tenían entre 7 y 8 años cuando comenzó el «bullying» en segundo de Primaria (curso 2007-08) y continuaron hasta cuarto (2009-10), cuando en febrero, en mitad del curso, los padres de la víctima cambiaron al pequeño de colegio.
La sentencia subraya el papel realizado por el padre de uno de los acosadores, que testificó en el juicio, que se enteró de los hechos por la madre del afectado y comprobó que era cierto, tras hablar con su propio hijo y hallar en su casa juguetes y material escolar robado a la víctima. «Resulta más grave» la actitud de omisión del centro cuando dicho padre acude a hablar con la directora para que tome medidas sin que respondan. Insiste por carta y por mail, además de solicitar a la directora ayuda psicológica para que su hijo corrija su actitud, sin éxito, ya que el centro «alega que para eso debía pagar una cuota adicional».
El juzgado tiene en cuenta en su fallo el informe pericial del psicólogo y una educadora y grabaciones de la madre de las conversaciones que mantuvo con la directora y la psicóloga del colegio de las que se desprende el hostigamiento al menor. El abogado de la familia de la víctima, Pedro González, indicó a ABC que «lo que más les duele no es que le clavaran lápices, le pagaran, le aislaran o le llamaran maricón sino los daños que ha sufrido su hijo por el acoso».



