Libros

«Siempre»

Día 06/04/2011 - 10.35h
Temas relacionados

Ignacio Elguero. Ediciones Hiperión. Madrid, febrero de 2011. 77 páginas. 9 euros.

Lleva la palabra prendida en la solapa, cosida al dobladillo de su vida desde que siendo apenas un crío su padre le recitaba a Bécquer, a Góngora, a Salinas, y él mismo, Ignacio Elguero, quinta del 64, escritor y periodista, se atrevía con «mis primeros versos, a imitación del primer Juan Ramón , el de "Rimas" y "Arias tristes"», pero sin dejar de ser un niño: «Lo hacía, sí, pero con mi madelman explorador en la mano. Al fin y al cabo la poesía es eso, explorar». Con el tiempo, fueron surgiendo los libros. Ensayos profundamente arraigados en el terreno de su generación («Los Chiripitifláuticos», 2004; «Los padres de Chencho: niños de posguerra, abuelos de hoy», 2006) y poemarios que fueron creciendo y ensanchándose con los años: «Cromos» (2000), «El dormitorio ajeno» (2003), «Materia» (Premio Claudio Rodríguez, 2007), hasta llegar a este recién editado «Siempre», una palabra que es como un talismán en manos del poeta: «Aparentemente es una palabra sencilla, efectivamente, pero con un contenido contundente, de reforzamiento sobre lo que deseamos o soñamos, sobre la consolidación en el tiempo, algo que en el fondo sabemos que es imposible, pues nos cercan los límites, y eso le otorga a esta palabra un misterio, una magia de sueño, de deseo, y también de canto elegíaco, utópico».

A brazo partido con el tiempo

En «Siempre», Ignacio Elguero se pelea a brazo partido con el tiempo, a pecho descubierto contra la soledad, y se aferra al amor como alimento que sustenta nuestra permanencia en el mundo, que cambia y cambia a cada minuto, a cada segundo. «Con respecto a mi libro anterior, "Materia", creo que vuelvo al concepto de lo humano: el amor, el deseo, la muerte, la memoria, el olvido, la capacidad de emocionarnos, de sentir y crear… pero he intentado despojarme del concepto reflexivo más metafísico, para volverme más transparente, basándome no solo en el individuo sino en todo lo que le rodea, principalmente la figura de "el otro". Y también incorporando la Naturaleza como extensión nuestra, no como hábitat».

Elguero, que durante años ha vivido la poesía a pie de micrófono como director en compañía de Javier Lostalé del programa «La estación azul», en Radio Nacional (emisora de la que ahora es director) considera que «en la poesía hay una parte de rapto, y de estado de lucidez, o de locura, o de descubrimiento, ese que hace que tengas una palabra, un verso, un concepto, una idea, y de ahí salga un poema. Entonces te pones a trabajar. La poesía, la creación poética no puede forzarse».

«Siempre»
abc
Cubierta del libro

La música de «Siempre» despertará en el lector la complicidad con esos «sentimientos universales» de los que habla el poeta, que también como hombre se ve reflejado en sus versos «porque si no fuera así, sería mal asunto, porque me veo en ellos exclusivamente como individuo que ama, piensa, sufre, reflexiona, desea y padece. Es decir, mis libros siempre han tenido a las pasiones, pulsiones y virtudes humanas como eje, de ahí que disfrute con el proceso de identificación que se pueda producir entre el lector y la obra». Y con la vista y la palabra puesta en el horizonte, en el norte de ese poema ideal que, según Ignacio Elguero, debe poseer «capacidad de emocionarte. Lo mismo que cualquier obra artística. Leer un poema es, por ejemplo, como ver un cuadro. Es un golpe de sensaciones, de luz, de líneas, de materia, de colores, de palabras, de todo y de nada a la vez; la sencillez y lo complejo. Elementos que, bien conjugados, hacen que te estremezcas». El estremecimiento que el poeta ha encontrado siempre en Rilke («maestro absoluto»), los clásicos grecolatinos, el Siglo de Oro y el 27, «la modernidad de algunos autores de los cincuenta o de los novísimos... Neruda y Octavio Paz siempre», aunque se considera un lector muy abierto, al que le encanta «descubrir voces que no conozco, como cuando descubrí, en su momento, la poesía de Watanabe».

Palabra sobre palabra

Finalmente, Elguero entreabre la puerta del futuro y no es de lo que ve asomar el hocico sediento de sangre impresa de la fiera digital. «Lo único que ha pasado es que se ha multiplicado el soporte, y con ello las posibilidades de extensión, de expansión, de alcance y difusión de la poesía. El libro de poesía como tal, físico, convivirá con el digital; no son incompatibles sino complementarios. Pero la herramienta sigue siendo la palabra y, de una u otra forma, siempre nos quedará la poesía». Y al hilo del reciente estreno de «Howl» («Aullido»), basada en el rompedor libro de Allen Ginsberg, Ignacio Elguero deja una pregunta, y su respuesta, revoloteando en las manos del lector: «Al ver la película, uno puede preguntarse: ¿puede repetirse aquello? ¿Puede la palabra ser un arma para revelar conciencias? Por qué no. El poder de la palabra sigue siendo único». Y que siempre lo sea.

Compartir

  • Compartir

Temas relacionados
publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original

Sigue ABC.es en...

Buscador de eventos
Búsqueda sencilla
Lo último...
Lo bello
lo útil

Hoy en TV

Programación Televisión

Últimos vídeos

El FBI libera a 105 menores víctimas de explotación...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.