Natural de Granada y de 60 años, este recluso lleva sin acceder a la libertad, siquiera provisional, desde que pisase un penal ceutí por primera vez el 7 de octubre de 1976, si bien sus sentencias en contra se cuentan también por fugas, lo que ha acabado por condenarle a una vida entre rejas. El último de esos intentos de huida de la Justicia -ha pasado, según su abogado, 1.400 días en situación de fugitivo- se produjo después de que obtuviese, en noviembre de 2009, un permiso penitenciario para asistir al velatorio de su madre. Permaneció prófugo de la Justicia más de un mes y fue condenado el pasado mes de enero a un semestre más.
Ha enlazado 34 años en prisión pese a que no tiene delitos de sangre
En el auto de la Audiencia de Granada se observaba la ausencia de esos elementos "que resultan precisos para resolver sobre el recurso plantado y en definitiva sobre la refundición interesada", tal y como señaló en su día el escrito del Ministerio Fiscal. Por ello, el Alto Tribunal pide a la Audiencia que dicte una nueva resolución "en el que se hagan constar todos los datos o elementos precisos para resolver sobre las condenas cuya refundición se solicita, pronunciándose sobre todas las cuestiones planteadas".
Un jubilado entre rejas
La situación de Montes se ve agravada por la entrada en vigor del nuevo Código Penal
Debió salir en 1994, según su defensa
La defensa de Montes Neiro solicitó al Supremo que revisase la contabilidad de los días en prisión que lleva el recluso, habida cuenta de que, de acuerdo con sus cómputos, tenía que cumplir 13.300 días de prisión y ya debería haber salido de prisión en marzo de 1994. La Audiencia Provincial de Granada, uno de los tribunales sentenciadores de Montes Neiro, ha rechazado esas cuentas y ha alegado que la refundición de condenas debe aplicarse cuando se traten de un único proceso porque «lo contrario sería un crédito a favor del reo que actuaría como una especie de patente de corso frente a posteriores hechos delictivos».
La situación de Montes Neiro se ve agravada por la reciente entrada en vigor del nuevo Código Penal, que no permite que los excesos en el cumplimiento de prisión preventiva sean descontados en causas diferentes. No obstante, y según ha alegado el abogado de Montes ante el Alto Tribunal, la jurisprudencia avala que en casos de cambio de legislación prevalezcan las normas que resulten más beneficiosas para el reo.
Enfermo y privado de libertad
En la actualidad, el estado de salud de Miguel es delicado, siguen coreando sus sacrificados familiares, como su hermana Encarnación. Fue operado de una tumoración en el cuello el pasado 12 de diciembre y también arrastra fuertes achaques y una fuerte depresión. Padeció dentro de prisión una grave hepatitis. Su defensa -y sus cartas publicadas así lo corroboran- dan fe de que Miguel Francisco Montes se arrepiente de sus acciones, al tiempo que lamenta que los delincuentes comunes como él no obtengan beneficios penitenciarios como otros reos, terroristas incluidos, que sí reniegan de la violencia.
La pariente de Miguel ha señalado hoy, en declaracioens a la agencia Efe, que se han quedado "fríos" con la decisión del Supremo, y ha reafirmado que lo de su hermano "es una cadena perpetua" en vida. Entienden que la decisión del Supremo es una suerte de luz al final del túnel, porque "aprueba" la petición de su abogado, pero a la vez pide a la Audiencia de Granada que dicte un nuevo auto, y con éste, "haga lo que haga mi hermano -ha afirmado-, tiene que salir".






