Son cada vez más las directivas europeas que afectan a nuestra vida cotidiana. Progresivamente, y quizás sin ser totalmente conscientes —exceptuando a los euro-parlamentarios—, las instituciones europeas están impulsando medidas que nos atañen directamente, ya sea positiva o negativamente. Afortunadamente, Europa implementa políticas que diluyen las fronteras de los Estados miembros, en beneficio de los derechos de los ciudadanos comunitarios. Políticas no sólo de cariz económico, sino también que afectan directamente a los derechos sociales. La seguridad (o carencia de seguridad) de los pacientes médicos es un tema de especial preocupación, dado los resultados del euro-barómetro donde se constata que el 50% de los europeos creen que pueden ser lesionados por sus médicos, y un 25% responden que ellos o sus familiares han experimentado problemas con el tratamiento recibido. Además, los pacientes son a menudo mal o nada informados sobre el tratamiento y sus riesgos. Los médicos no tienen o no quieren tener el tiempo para informar con cuidado y precisión. Y por si fuera poco, los pacientes, a menudo, no reciben las compensaciones económicas oportunas. Ante este escenario, recientemente, se ha aprobado una importante directiva sobre la aplicación de los derechos de los pacientes en los varios sistemas de salud de nuestro continente. La directiva se aprueba después de que el grupo de la Alianza de los liberales y demócratas europeos lanzara una campaña bajo el lema «Europa para los pacientes». Así, por primera vez, habrá una legislación clara en toda la Unión europea dirigida a los pacientes que quieran realizar tratamientos en otros Estados miembros. Es un paso pequeño, pero es una verdadera revolución en el tratamiento de los derechos de los ciudadanos europeos.
Ahora que los Estados miembros ya están preparando las trasposiciones de esta nueva legislación, ¿qué significará para los pacientes? En primer lugar, no tendrán que esperar más una decisión del Tribunal de Justicia Europeo para conocer si serán reembolsados por el tratamiento que han realizado en algún Estado miembro que no sea el de su lugar de origen. Los pacientes serán reembolsados con las mismas cantidades que recibirían en sus Estados de afiliación, suponiendo esto un gran beneficio en la línea de los derechos individuales de elección, así como para las personas que viven en lugares fronterizos.
El elemento crucial de la negociación fue la posibilidad de que los Estados pudieran constituir un sistema previo de autorización. En una Europa con libertad de movimiento de sus ciudadanos esta autorización es fundamental para no desmantelar los sistemas sociales. Evidentemente esta autorización previa está limitada a determinadas actuaciones médicas y no puede ser indiscriminada. En casos como los de Cataluña, con una elevada tasa de beneficiarios del sistema de salud de fuera del territorio, esta autorización previa acontece capital para no cargar todavía más los ya de por sí malogrados fondos públicos, y para evitar lo que se ha denominado turismo sanitario.
Se deberá prestar atención al desarrollo de estas medidas, así como continuar promoviendo mayor rigor en la información relativa a los medicamentos, etc. El objetivo está claro: incrementar la calidad, seguridad y estándares de acceso a la salud europea, reduciendo desigualdades y otorgando derechos a los pacientes. ¡Más y mejor Europa!
Marc Guerrero es vicepresidente del Partido Liberal Demócrata Europeo.




