VIGO
«El auditorio “Mar de Vigo” representa el sí de la cooperación entre administraciones, el esfuerzo diario de la sociedad viguesa». Con estas palabras, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo comenzaba su intervención, el pasado domingo, en la inauguración de la nueva infraestructura de la ciudad olívica que, tal y como recordó, «fue una razón poderosa para que dos administraciones diferentes, tres gobiernos autonómicos y cuatro gobiernos municipales distintos nos hayamos sumado y obtengamos como resultado el sí que representa».
Las palabras parecen haber calado poco en el regidor vigués, Abel Caballero, que pese a que no perder la sonrisa durante el multitudinario acto, decidió no compartir los méritos y descubrió en solitario la placa, con su nombre, de la instalación. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, «el todo vale» tomaba protagonismo en el nuevo auditorio.
Así, más preocupado en atribuirse obras que no son suyas, Caballero olvidó que el Auditorio no es una obra exclusiva del Ayuntamiento. Así intentó hacerlo ver el martes, cuando en una rueda de prensa aseguraba que «la obra era una realidad por méritos propios», atreviéndose a decir que «se hizo prácticamente sin ayuda de la Xunta de Galicia». Una argucia más para hacer creer a la sociedad viguesa que el Ejecutivo autonómico no respalda el desarrollo de la principal urbe de Galicia.
Porque el convenio de colaboración firmado en el año 2004 entre las administraciones establecía las inversiones concretas de cada una de lasentidades públicas que participaron en su construcción, y en él se refleja que la inversión total de las obras del edificio —sin contar con la zona complementaria— asciende a 45,7 millones de euros. De ellos, frente a los 12 que aporta el consistorio vigués, el ejecutivo autonómico ha invertido 18,5 millones.
También eludió recordar el alcalde de Vigo que fue el PSOE, su propio partido, el que se levantó cuando se votó la adjudicación de la instalación. Un complejo que, por otra parte, pudo concluirse gracias a la gestión que realizó en su momento la ex alcaldesa Corina Porro.
Por contra, a Caballero se le atribuye en el proyecto su retraso y la reducción a la mitad de las plazas de aparcamiento y superficie comercial.
«Como Poncio Pilatos»
Y si hace poco más de un mes que el concejal del PP Ignacio López Chaves afirmaba que «Abel Caballero pondrá su nombre en la placa del nuevo auditorio por casualidad, la misma casualidad por la cual Poncio Pilatos aparece en el credo», no hay duda de que el diputado gallego se adelanta a los pasos del regidor. Era ayer cuando los populares vigueses critican su «cobardía política» al no atreverse a descubrir la placa de inauguración del Auditorio delante del presidente de la Xunta y hacerlo a «escondidas». A través de una nota de prensa el grupo municipal denuncia que «es una falta de respeto institucional» y considera que este gesto es «ridículo e impropio de un alcalde serio».













