La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha advertido desde Londres de que la acción militar de la comunidad internacional en Libia proseguirá hasta que el coronel Gadafi «cese sus ataques contra civiles«, «retire a sus tropas» de aquellos lugares en los que han entrado por la fuerza y «permita» que servicios básicos y la asistencia humanitaria lleguen a «todos los libios». Clinton se ha dirigido de esta manera a los representantes de unos 40 países y cinco organizaciones internacionales que han participado en la conferencia sobre Libia que busca favorecer una salida política a la actual guerra civil en el país magrebí.
Los asistentes a la cita han acordado mantener la misión militar en Libia hasta que Gadafi cumpla con lo establecido en la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, según un comunicado del Ministerio de Exteriores británico. Los aliados han decidido también establecer un grupo de contacto para coordinar los esfuerzos políticos sobre el futuro de Libia, que celebrará su próxima reunión el Qatar lo antes posible, informa Reuters.
El Consejo Nacional de Transición libio, órgano de gobierno de los rebeldes sublevados, ha advertido en Londres de que rechazan que el coronel Gadafi o cualquier miembro de su familia se incluya en el proceso político que debería traer la democracia a Libia y ha admitido que las armas que pueda suministrar la comunidad internacional a los rebeldes serán "bienvenidas".
Tres representantes del Consejo se han desplazado a Londres, coincidiendo con la celebración de la conferencia internacional sobre Libia, para exponer los planes que tienen para una Libia "pos Gadafi" y que pasan por la celebración de "elecciones libres y justas", según han explicado a través de un comunicado y una rueda de prensa posterior en el Foreign Office.
Los portavoces del Consejo han informado de que en los márgenes de la conferencia de Londres, en la que no han participado, se han reunido con los jefes de la diplomacia de EEUU, Hillary Clinton; Reino Unido, William Hague; Francia, Alain Juppé, y Alemania, Guido Westerwelle, y no han descartado entrevistarse con otros representantes extranjeros a lo largo de la jornada.
EE.UU. y Francia nombran emisarios
Por otro lado, el Gobierno de Estados Unidos y el de Francia han nombrado un emisario para que contacte con el Consejo Nacional Libio, el órgano interino de gobierno creado en la ciudad libia de Benghazi por los rebeldes que pretenden derrocar al régimen de Muamar Gadafi, según han informado este martes varias fuentes. Fuentes oficiales estadounidenses han indicado que el emisario norteamericano, el veterano diplomático Chris Stevens, viajará dentro de poco a Libia.
"Tenemos una idea cada vez más clara sobre varios líderes del consejo de transición. Estamos intentando tener una idea aún más clara, no solo sobre el Consejo Nacional sino también sobre las fuerzas militares de la oposición", han explicado. Asimismo, una fuente diplomática ha dicho que un enviado especial francés ha viajado al país norteafricano para contactar con el Consejo Nacional Libio.
"Ya se encuentra allí", ha declarado la fuente, que ha agregado que el emisario es el diplomático Antoine Sivan y que su función principal es establecer relaciones con la resistencia libia. Francia ha reconocido oficialmente al Consejo Nacional como representante del pueblo libio y ya había adelantado que enviaría un embajador a Benghazi, donde tiene su sede dicho órgano.
EE.UU. está representado en Londres por su secretaria de Estado, Hillary Clinton, que ha advertido de que la acción militar de la comunidad internacional en Libia proseguirá hasta que el coronel Muamar Gadafi "cese sus ataques contra civiles", "retire a sus tropas" de aquellos lugares en los que han entrado por la fuerza y "permita" que servicios básicos y la asistencia humanitaria lleguen a "todos los libios".
Clinton se ha dirigido de esta manera a los representantes de unos 40 países y cinco organizaciones internacionales que participan en la conferencia de Londres sobre Libia que busca favorecer una salida política a la actual guerra civil en el país magrebí. En la apertura de la reunión, ha destacado que más allá de los esfuerzos militares, la comunidad internacional debe trabajar unida en tres ámbitos.
La reunión de Londres
Los ministros de Exteriores de más de 40 países y el secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, se reúnen en Londres en busca de una salida político-diplomática que evite el enquistamiento de la guerra civil entre los rebeldes y las fuerzas leales al dictador libio, Muamar Gadafi.
El canciller de Italia, Franco Frattini, indicó que varias naciones van a presentar una propuesta de solución a la crisis basada en un cese el fuego, exilio de Gadafi y un marco para la negociación sobre el futuro de Libia entre líderes tribales y figuras de la oposición.
«Gadafi tiene que entender que sería un acto de valentía por su parte dejar el país. Hay naciones africanas que le ofrecerían hospitalidad. Espero que la Unión Africana tenga una propuesta al respecto», dijo el ministro de Asuntos Exteriores italiano.
El Reino Unido y EE.UU. también indicaron su disposición a aceptar una salida política que contemple el exilio de Ghadafi y quite del medio la posibilidad de juzgarlo ante el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra.
Diferencias en la coalición
La partida voluntaria del líder libio facilitaría una salida en momentos en que aparecen diferencias en torno a la resolución 1973 de la ONU y el papel de la Coalición internacional, a la que los críticos acusan de comportarse como la fuerza aérea de los rebeldes.
En declaraciones a «The Guardian» previas a la cumbre el primer ministro de Turquía, Recep Tayip Erdogan, se ofreció a mediar entre los rebeldes y las fuerzas de Ghadafi.
«Gadafi quiere un cese el fuego, pero es importante que su pedido sea coherente con lo que hace en el terreno. No se puede pedir un cese el fuego si se sigue disparando», señaló.
La ministra de Exteriores española, Trinidad Jiménez, también ha apuntado en esta dirección: cese el fuego y salida de Gadafi. La presencia de la Liga Arabe y de la Unión Africana puede ser la llave para avanzar por este camino.
En una declaración previa a la cumbre el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, intentaron plantear un virtual ultimatum a Gadafi para que abandone el poder.
La clave: la batalla de Sirte
Pero la declaración intentó algunas maniobras de malabarista diplomático para que esta posición dura no se interprete como un intento de cambio de régimen. El canciller británico, William Hague, hizo patente esta contradicción al decir que querían que Gadafi se fuera pero no buscaban un «cambio de régimen». El presidente Barack Obama intentó explicar este complejo matiz diferenciando el objetivo militar —proteger civiles— y el político —provocar el alejamiento del poder de Gadafi—. Rusia, que no participa de la cumbre, ha criticado la intervención militar internacional diciendo que va más allá de los límites trazados por la resolución de la ONU.
En gran medida todo depende de lo que pase en el terreno. Por el momento, no parece haber ninguna señal de que las fuerzas de Gadafi estén por abandonar la lucha. Si los combates continúan y la batalla por Sirte, ciudad natal de Gadafi, se intensifica, este doble intento de la coalición internacional de mostrarse imparcial a la vez que anhela el cambio de régimen será más difícil de sostener.








