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Solana y el secreto de la Cripta Sagrada

La restauración en el Reina Sofía de «La tertulia del Café de Pombo» desvela una pintura religiosa oculta bajo el lienzo

Día 25/03/2011
Solana y el secreto de la Cripta Sagrada
FOTOS: PEPE LOREN / MUSEO REINA SOFÍA 

Es una de las obras emblemáticas y más célebres del Museo Reina Sofía, que Ramón Gómez de la Serna legó al Estado español en el 47. Cuelga en la segunda planta del museo (sala 201), dedicada a la generación del 98, la España negra y las contradicciones de la modernidad. Hace dos años (en junio de 2009) fue retirada de la colección permanente para hacerle un lavado de cara y, de camino, evaluar el estado del cuadro. Un equipo de científicos y técnicos, capitaneado por Jorge García, jefe del Departamento de Restauración del CARS, y Juan Sánchez, restaurador del museo, se pusieron manos a la obra y descubrieron dos problemas que, sin ser graves, convenía solucionar. Por un lado, la aparición de craquelados (pequeñas grietas) que cruzaban verticalmente el centro de la composición. Eso sí, no había desprendimiento de pintura. Además, los barnices habían perdido su transparencia y se habían vuelto opacos (lo que en la jerga de los expertos denominan el pasmado del barniz). Se analizó la obra con luz ultravioleta e infrarrojos, pero, como Solana empastaba mucho sus cuadros, los infrarrojos no atravesaban las capas de pintura. Ya entonces se descubrió un elemento que no correspondía con el cuadro, lo que les hizo sospechar. La sorpresa que escondía el cuadro solo se desvelaría gracias a los rayos X. Dadas las grandes dimensiones del lienzo (162 por 210 centímetros), fue una tarea compleja: hubo que montar siete placas sobre el reverso para cubrir toda la superficie. Y fue entonces cuando apareció, ante los incrédulos ojos de los restauradores y con toda nitidez, una composición muy elaborada bajo «La tertulia del Café de Pombo» (1920).

Pero no acababan ahí la sorpresas. Quedaba aún otra más: la pintura subyacente es de carácter religioso. Solana había utilizado para ella el lienzo de forma vertical (el cuadro actual es horizontal). Es una escena de interior de iglesia: aparece un altar barroco cubierto con un paño blanco y sobre él objetos de culto y tres candelabros. También se aprecian dos cabezas, probablemente de bustos relicarios de mártires. En el fondo, la imagen de la Virgen. En primer plano, una figura arrodillada, con la mano derecha apoyada en el suelo —no se advierten ni la cabeza ni los pies—. Se cree que es un disciplinante. Diez años después, en 1930, Solana pintó «Antes de la procesión», en el que aparece una figura similar. Y vemos otra parecida en «El tránsito de San Ignacio», de 1931. No era muy habitual, dicen los especialistas, que Solana reutilizara lienzos ya pintados, y menos para un encargo tan importante como el que le hizo Gómez de la Serna para decorar la tertulia del Café de Pombo.

Con este estudio en profundidad del cuadro se han despejado algunas dudas: se sabe ahora que la causa de los craquelados es el empaste de la pintura que Solana utilizó para el paño sobre el altar: empleó mucho blanco de plomo, lo que agrietó el lienzo. Pero quedan otras dudas sin resolver. ¿Por qué esa escena religiosa oculta en «La tertulia del Café de Pombo»? Muchos de los tertulianos que allí se reunían no eran muy creyentes que digamos. ¿Fue una broma de Solana? ¿Lo sabían sus amigos allí congregados? Nunca lo sabremos. Casualidad o no, aquella mítica tertulia se denominaba «La Sagrada Cripta del Pombo». Hoy ese nombre alcanza una nueva dimensión, que encandilaría al mismísimo Dan Brown, especialista en hallar claves ocultas en las obras maestras del arte.

Luce el cuadro en el Reina Sofía con una nueva luz. Sorprende el brillo del lienzo. Nos explican los expertos que se ha utilizado un barniz algo más brillante porque, si se empleaba el mate, el cuadro volvería a perder transparencia. En la «enfermería» del museo está ahora «Mujer en azul», de Picasso. La idea es que deje de ser verde y recupere el azul perdido para final de año. El Reina Sofía se hace mayor y por las pinturas modernas también pasa el tiempo.

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