Toros

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Preludio fallero

Los toros de Fuente Ymbro son ideales para los toreros. Pero sólo Tejela corta una oreja de una corrida de doce

Día 17/03/2011

Franz Listz, del que se cumple ahora el bicentenario, visitó Valencia como un ídolo de multitudes. Aquí se escucharon con fervor sus «Preludios». Ese título sirve bien para la corrida de hoy: diestros que podemos llamar «de clase media», antes de que mañana vuelvan las figuras, y, en el palco de la Diputación, el brillante colorido de un grupo de falleras, a las que brinda Pinar el último toro.

Estamos ya en vísperas de los días grandes de la Fiesta. La «plantá» de las Fallas se ha complicado con el viento y el agua. Muchos ninots muestran rajas, que los falleros se aprestan a «curar». Junto al Mercado Central, un pintor, con su pincelito, dibuja de nuevo una greca sobre la malla de una joven. En otra falla, el agua ha hinchado la barriga de un tripón y ha habido que hacer un agujero para que salga: de ahí caía un surtidor, como una micción imparable...

Todos los toros de Fuente Ymbro han sido aplaudidos en el arrastre: nobles, justos de fuerzas, ideales para los toreros. Todos debían haberse ido al desolladero sin orejas: sólo se ha cortado una. ¡Y con este público!

Precioso cambio de mano

Blandea el primero, muy noble. Curro Díaz inicia la faena con buen son. En los naturales, el toro se va a tablas, rajadito. Precioso un cambio de mano y buen final de faena. Todo ha estado bien, sólo ha faltado apretar más el acelerador: el toro y el torero. Por eso, el entusiasmo no es indescriptible. (Ahora, lo que más aplauden es el descabello: una suerte menor).

Al cuarto, muy poco picado, lo dobla sin necesidad y se cae. Consigue Curro muletazos con clase pero el toro se apaga; va mejor cuando le da distancia. Prolonga la faena con derechazos y naturales: ¿Por qué no le hace «cositas», con su gracia? Entra recto a matar y se lleva una fuerte voltereta.

El primero de Tejela también blandea pero es magnífico para el torero. La faena es larga, discontinua, con más cantidad que calidad; va subiendo de nivel, al final, pero lo estropea con el estoque.

En el quinto, saluda el banderillero El Chano (el primero de la Feria). Tejela está ligerito, desigual; después de bastantes muletazos, consigue algunos buenos derechazos. La estocada queda desprendida pero le otorgan la oreja, una más de las demasiado fáciles de esta Feria.

También es nobilísimo el tercero, que se derrumba en varas. Pinar lo mantiene en pie con temple, alarga las embestidas, le da todas las vueltas que quiere. Pincha antes de una gran estocada y no le conceden la oreja: como ahora es habitual, no da la vuelta al ruedo. ¿Por qué?

El último escarba un poco pero acude al caballo de largo, con fijeza. Es más exigente que los otros pero también transmite más. Pinar se muestra ardoroso, algo brusco. Los circulares vuelven a tener eco pero lo estropea con la espada.

Lo dicho: de doce orejas, nos hemos quedado en una, y «fallera». Reflexionen.

Un detalle más: todas las tardes, apenas se abre la puerta de cuadrillas, antes que los alguaciles, asoma una gorrita blanca. Es el fotógrafo Canito, que el año próximo cumplirá cien y sigue en la brecha. Hoy le he dado un abrazo y hemos recordado, juntos, numerosas tardes de toros. En nombre de todos los aficionados, le deseo que siga con salud muchos años.

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