El líder iraní, que recibió con risitas nerviosas y varios silencios algunas preguntas de la periodista, se mantuvo a la defensiva y, ante determinadas cuestiones (las mujeres lapidadas, la represión que sufre el país, las persecuciones a homosexuales, su opinión sobre Gadafi...) mantuvo la estretegia de repreguntar por la actitud de los Estados Unidos y la Unión Europea ante los males del mundo. Ana Pastor llegó a cortar al mandatario en uno de esos instantes: «Los periodistas… no sé aquí, pero en España no estamos acostumbrados a responder preguntas, sino a hacerlas. Déjeme que le diga…».
El interpelado se defendía con frases como «Usted quiere imponerme su opinión; y yo yo no voy a aceptarlo». Entretanto, el pañuelo que cubría la cabeza de Pastor (obligatorio para las mujeres en Irán) se deslizaba poco a poco hasta acabar sobre sus hombros, con el pelo al descubierto.
En declaraciones a la agencia Efe, Ana Pastor quiso restar importancia a la anécdota: «Intención no hubo. No fui consciente de que se me había caído porque estaba muy atenta para escuchar las palabras del presidente», afirmó. El periodista «nunca debe ser la noticia», añadió, y menos en una entrevista así. En su opinión, lo único importante era «la importancia del entrevistado, el momento histórico en el que se produce la entrevista y el hecho de que es la segunda vez que Ahmadineyad atiende a la televisión pública española». En efecto, su compañera en la cadena Pepa Bueno también tuvo la ocasión de entrevistar a Ahmadineyad en 2007, por supuesto con el pañuelo puesto.
En todo caso, la valentía de la reportera y el detalle del pañuelo no pasaron inadvertidos en Irán —donde causó estupor y fue criticado por los sectores más convervadores—, ni en España, donde recibió infinidad de elogios, incluido el de Buenafuente, y revolucionó las redes sociales, convirtiéndose en trending topic(tema del momento) mundial en Twitter.



