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Sofi Oksanen es el nuevo fenómeno de las letras europeas. Esta joven autora finlandesa ha logrado con «Purga» acumular tantos galardones que casi asusta enumerarlos por miedo a que un libro excepcional acabe devorado por las fauces del marketing. El Premio de Literatura del Consejo Nórdico, el Fémina de literatura extranjera en Francia y el de Mejor Novela Europea de 2010 no deben eclipsar la historia que se oculta tras los grandes letreros de las librerías. Protagonizada por dos mujeres que han sufrido en sus propias carnes, pero sobre todo en sus almas, la violencia extrema, Oksanen da voz en «Purga» a los que durante años fueron silenciados en los países bálticos, víctimas del régimen de Stalin... y a los que aún hoy siguen sin poder hablar.
Con una vigorosa prosa construida a base de saltos en el tiempo (la autora sitúa la acción en la Estonia rural de 1944 y en la de 1992), la novela describe la relación de dos mujeres cuyas vidas marcadas por el dolor convergen de manera inesperada el día que Zara, una joven rusa víctima de la trata de blancas, aparece en el jardín de Aliide, una anciana que malvive sola en una zona despoblada. Ambas son la proyección que Sofi Oksanen ha hecho de uno de los recuerdos más duros de su infancia en Estonia, el de las deportaciones a Siberia ordenadas por Stalin. «De pequeña escuché una historia sobre dos mujeres de mi familia que al final de la Segunda Guerra Mundial vivían solas en el campo. Un día encontraron a un hombre malherido en su jardín que les pedía ayuda. Para ayudarle construyeron una cámara secreta en su propiedad, pero alguien del pueblo les denunció y al día siguiente llegaron los representantes de la NKVD (organización anterior a la KGB), que se llevaron a la hija para interrogarla. Cuando regresó físicamente parecía estar bien, pero nunca más habló».
«El problema es que en la mayoría de los casos las historias las escriben los hombres»
Violencia sin fin
La voz de las sin voz se percibe en los detalles cotidianos de la vida de las protagonistas, «dos personas que han experimentado la violencia, en circunstancias sociales diferentes, pero con el mismo efecto». Aliide lo hizo durante la URSS y Zara en la actualidad porque, como recalca Oksanen, «la sociedad sigue permitiendo que determinadas personas sufran ese tipo de violencia, pero afortunadamente la capacidad de supervivencia del ser humano es ilimitada». Pese a lo que pueda parecer dado el trasfondo de todas sus novelas, Sofi Oksanen afirma que el tema que aborda en su literatura no es el universo femenino. «Lo que me interesa es el poder. Mi novela tiene connotaciones sexuales porque quiero contar las historias de las personas sin voz. El problema es que en la mayoría de los casos las historias las escriben los hombres».
La escritora desconoce las connotaciones que «purga» tiene en español. «En Finlandia no tiene sentido religioso, significa limpiar». Pero al repasar el material para el libro, Sofi leyó testimonios de víctimas de violencia extrema y «la reacción común en muchas de ellas es la necesidad compulsiva de lavarse, de ahí el nombre del libro».





