Polen y contaminación es siempre una mala combinación para las personas con alergia. Y este año no pinta bien para los alérgicos al polen. La primavera será «más larga e intensa» en el centro y sur de la Península, según la predicción que la Sociedad Española de Alergología (SEAIC)realiza a finales del invierno. El pronóstico negativo obedece al elevado índice de contaminación ambiental que han registrado ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia durante el pasado mes de febrero. Esto unido a los cambios bruscos de temperatura y las lluvias intensas de los últimos meses prolongarán la temporada de polen.
Los más de seis millones de alérgicos comenzarán a notar los síntomas este mes. Será en abril, mayo y junio, cuando estos se agudicen. «La contaminación es uno de los factores más prevalentes en este sentido, en especial la causada por el tráfico de vehículos», destacó el coordinador de la SEAIC, Francisco Feo, que explica que cada vehículo produce un kg de contaminantes por cada cien kilómetros recorridos».
La toxicidad no sólo afecta a las vías respiratorias, sino que también se deposita en el suelo, afectando directamente a las semillas, las raíces y al desarrollo de la planta, lo que convierte a los pólenes en «más alergénicos y potentes».
El mayor factor de riesgo para los alérgicos a las gramíneas es que se produzca un anticiclón en mayo, ya que el tiempo seco y las temperaturas moderadas son el peor escenario que se les puede presentar. Como todos los años, el agente que provocará una mayor sintomatología en los alérgicos será el polen de gramíneas. «Es el más alergénico y el de mayor distribución en el país, aunque se concentra en su mayor parte en el centro y el sur peninsular», aclaró Feo, que recuerda que ocho de cada diez pacientes alérgicos son sensibles a este tipo de polen.
Síntomas tres meses al año
Las estimaciones nacionales apuntan a que en España cerca del 25 por ciento de la población padece algún tipo de enfermedad alérgica, sobre todo rinitis alérgica y asma. En ambos casos, se trata de patologías «cada vez más prevalentes», alerta. El 70 por ciento de los pacientes presenta síntomas durante más de tres meses al año y, uno de cada cuatro, manifiesta una rinitis alérgica grave que interfiere, de forma significativa, en todos los aspectos de su vida cotidiana. Además, la mitad de ellos sufre también asma y, uno de cada diez, presenta igualmente alergia alimentaria.
Para estos pacientes, la vacuna (administración repetida de la sustancia alergénica durante un periodo de al menos tres años) es el «único método» capaz de modificar la historia natural de la enfermedad.





