Sociedad

Kirsten Halsnaes, especialista en cambio climático de la ONU: «En 2050, toda la energía que se consuma en Dinamarca será renovable»

Día 04/03/2011 - 13.09h
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Miembro del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, Halsnaes estudia el impacto económico del calentamiento global en todos los países, especialmente en las potencias emergentes

Como danesa y miembro del IPCC (el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU), el fiasco de la cumbre climática de Copenhague en 2009 supuso para Kirsten Halsnaes una doble decepción. Desde su puesto en el Riso Centre danés, Halsnaes estudia el impacto económico del calentamiento global, especialmente en los países en vías de desarrollo y el papel de las economías emergentes —China, India y Brasil— en el nuevo contexto global de emisiones. En su reciente visita a Madrid, donde formó parte del jurado de los galardones Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, recibió a ABC para departir acerca de las nuevas estrategias contra el calentamiento global.

—¿Qué impresiones sacó del acuerdo de la cumbre de Cancún, solo un año después de Copenhague?

—Creo que muchos países estaban un poco en «shock» después de Copenhague, no esperaban un desenlace así. Este año han reconocido lo importante que es colaborar del mismo modo que se hace en un contexto como el convenio de la ONU de cambio climático, esforzarse por llegar a acuerdos y lograrlo. Creo que ese ha sido el gran resultado de Cancún. En parte se debe a un buen trabajo diplomático del Gobierno mexicano pero sobre todo a que todos los países querían hacer algo.

—¿Cómo podrían los países en desarrollo, que no cuentan con tantos recursos, implantar una economía verde?

—Los llamados gigantes dormidos ya no están dormidos y, además, en este contexto de crisis financiera mundial, están creciendo rápido y poniéndose en cabeza. Son muy importantes porque es de donde procederán las mayores emisiones en el futuro, ya que el 80% de la población mundial vive en países en desarrollo. Tenemos que encontrar la manera de alinear la construcción de estas economías con el desarrollo sostenible y el cambio climático. Hemos hecho muchos estudios con socios de estos países, en particular India, China, Brasil y Suráfrica. Pienso que pueden encontrarse políticas de cambio climático que pueden ser integradas con el desarrollo. Actualmente hay un gran marco de oportunidades en estos países, con la construcción. Es más sencillo integrar políticas de cambio climático al construir que tener que modificar lo existente. Por ejemplo, en China, donde la polución y el consumo de carbón son un gran problema.

—¿Puede alcanzarse un equilibrio en China entre industrialización y sostenibilidad?

—Este alto consumo de energía es un obstáculo para el desarrollo económico, y la energía es necesaria durante la primera fase de industrialización pero luego necesitas aplicar políticas de eficiencia energética, y el Gobierno chino se ha dado cuenta de esto. Los chinos están hambrientos por tomar ventaja en el desarrollo y el marketing de tecnologías verdes, además tienen muy buenos científicos e ingenieros para apostar por tecnologías de captura de CO2, energía solar o biocombustibles. En mi laboratorio, en Dinamarca, tenemos chinos por todas partes, intentando aprender más sobre nuevas tecnologías.

—¿Y además de China?

—Hay muchas posibilidades en India o Brasil, que por cierto ya es líder en biocombustibles y está reduciendo el coste de producción de bioetanol. Estos países tienen la llave para establecer una colaboración global contra el cambio climático. Lo que ocurre es que quizá, en el pasado, estos países no habían hecho suficientes esfuerzos por imponer su agenda.

—En uno de sus estudios investigó cómo la aplicación de estas estrategias de mitigación podía incluso mejorar la economía de estos países en desarrollo.

—Estos estudios fueron realizados con nuestros socios en estos países. Nuestra conclusión es que las economías emergentes pueden ser parte de los objetivos de estabilización de gases de efecto invernadero. Necesitamos que estos países estén a bordo y pensamos que no les resultará extremadamente caro por la misma razón, tienen que construirlo todo: edificios, sistemas energéticos, fábricas... China, por ejemplo: está construyendo ahora mismo dos nuevas centrales térmicas de carbón por semana.

—Usted es miembro del grupo de trabajo 3 del IPCC, los encargados de transformar los datos científicos en propuestas políticas…

—Sí, políticas de mitigación.

—Aunque el próximo informe de evaluación del IPCC, el quinto, no aparecerá hasta 2014, ¿puede adelantarnos algunas de las líneas maestras que contendrá?

—Supongo que una de las grandes discusiones de nuestro grupo de trabajo estará en los escenarios de estabilización de dos grados. Previamente estos escenarios no eran demasiado ambiciosos y es más complicado conseguir estos escenarios con objetivos de estabilización demasiado bajos. Es necesario aplicar lo que en Dinamarca conocemos como una revolución verde, hay que cambiar el sistema energético por completo, en países ricos y pobres de aquí a 2050. Esto requiere un cambio radical, por tanto ese será un asunto central en el próximo informe. Otros asuntos menores estarán relacionados con la energía y el papel de los países en desarrollo.

—¿Cree que la crisis está forzando a los países europeos a renunciar a planes ambiciosos de reducción de emisiones?

—Creo que ahora mismo en Europa hay que encontrar buenos argumentos para incorporar objetivos verdes a los económicos. Es un asunto muy serio dados los niveles de desempleo y la reticencia de la industria a perder competitividad. Hay que encontrar una forma de estimular el desarrollo industrial y la innovación tecnológica. Precisamente porque no podemos competir con países como China en costes salariales, tenemos que encontrar tecnologías más sofisticadas. España tiene energía eólica y solar, y le conviene continuar en esa dirección.

—La creación de organizaciones como el Global Adaptation Institute, que abogan por la adaptación al cambio climático, ha suscitado críticas por no centrar los esfuerzos en mitigar las emisiones, ¿cree que ambas estrategias, adaptación y mitigación, necesitan coexistir?

—Tenemos que hacer las dos, porque el sistema climático sufre una urgencia, ya que las emisiones de dióxido de carbono permanecen en la atmósfera unos 200 años. Y ya estamos teniendo problemas, sin ir más lejos con las inundaciones en Brasil, donde ha habido más de 500 muertes, campos de cultivo anegados en Sri Lanka, problemas en Australia... El cambio climático ya está provocando eventos catastróficos y parece claro que necesitaremos adaptarnos a eso. Por supuesto, sin olvidarnos de mitigar las actuales emisiones.

—Ha colaborado usted en la elaboración del plan para que en 2050 toda la energía de Dinamarca proceda de renovables. ¿No les parece una utopía?

—Es un plan muy ambicioso, 100% de energías renovables, librarse de cualquier combustible fósil. Fue una sorpresa para mí porque fue respaldado por algunos de los principales economistas y por el ministro de Finanzas. Incluso nuestro gobierno, que es liberal conservador, dijo dos días después de publicar el plan: «De acuerdo, vamos a hacerlo». Es fantástico. Y costará al país menos del 1% del PIB.

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