Tres años y ocho meses, casi una legislatura completa, no han sido suficiente bálsamo para restañar las heridas que a Julio Revuelta le provocó la batalla que, entre mayo y junio del 2007, le llevó perder la Alcaldía de Logroño. Y no porque las urnas le negasen la mayoría necesaria para mantener el sillón que ocupó desde el año 2000. Que también. Fue, a su entender, el desinterés de su propio partido el que magulló su orgullo político y personal, tanto como para acusarle ahora de que «a pesar del triunfo electoral en Logroño, no hiciera el más mínimo esfuerzo en intentar un pacto postelectoral para mantener la Alcaldía», según señala en la carta en la que, con fecha de ayer y dirigida a Pedro Sanz, presenta su renuncia como militante del PP, informa el diario «La Rioja».
Tres años y ocho meses después de renunciar a su acta de concejal y de ceder el testigo del mando popular a la hoy candidata Cuca Gamarra, la nómina de agravios que Revuelta ha sumado es tal que si su irrevocable renuncia terminaba de sustanciarse ayer en forma de dura misiva (que se reproduce íntegramente en estas mismas páginas), los efectos de su decisión no han hecho sino empezar. Así, según ha podido saber este periódico, el exalcalde logroñés trabaja desde el pasado mes de diciembre en la creación de una nueva formación política de carácter local, empeño en el que se ha rodeado de un nutrido grupo de personas mayoritariamente ajeno a la política activa y sin vinculación de militancia con partido alguno. Apenas alguna exconcejal de su última legislatura como alcalde logroñés le acompañaría en este nuevo proyecto de ideología imprecisa y que en su denominación resume sus pretensiones: ‘Ciudadanos de Logroño’. Información completa en larioja.com




